Señalan que faltan inversiones en obras y logística. El secretario general de la Comisión Interamericana de Puertos señaló que los puertos de la región deben adaptarse a las nuevas exigencias del comercio.
Señalan que faltan inversiones en obras y logística. El secretario general de la Comisión Interamericana de Puertos señaló que los puertos de la región deben adaptarse a las nuevas exigencias del comercio.
El concepto se repite en cuanto foro o exposición portuaria se realice: para que haya crecimiento se deben realizar inversiones. El secretario general de la Comisión Interamericana de Puertos (CIP), dependiente de la OEA, Carlos Gallegos, dijo que “si nuestro comercio va a crecer a un ritmo de un 10% por año, significa que en diez años o un poco menos vamos a duplicar el tamaño del comercio. Si nuestras capacidades portuarias están siendo utilizadas en un 80% o 90%, tendremos que –en términos fríos- duplicar nuestra capacidad portuaria. Algo hay que hacer”.
Durante el XVII Seminario Internacional de Puertos y Vías Navegables, Transporte Multimodal y Comercio Exterior, el ejecutivo no ahorró argumentos para explicar la importancia de que los puertos latinoamericanos se adapten a los crecientes requerimientos de infraestructura y logística.
“Aquel que no haga la reforma o los ajustes, tendrá una situación cada vez más preocupante y, seguidamente, saldrá del mercado. Ya no sólo del mercado frente a otro país. Por ejemplo, Montevideo como competidor de Buenos Aires o Santos. Cada uno tiene su propio hinterland. Pero en los casos extremos donde las condiciones no se den, el armador se va a otro lado, y el puerto seguirá teniendo un hinterland costoso, que va a perjudicar a sus usuarios”, señaló el secretario general de la CIP.
Gallegos reconoció tres grupos bien definidos: los países que encararon sus reformas portuarias hace diez o quince años y se encuentran ahora ajustando esos procesos, los que recién ahora discuten una nueva ley para sus puertos y un tercer grupo que directamente se ve rezagado respecto de los demás países.
El directivo mencionó que países como la Argentina, Brasil, Panamá, Chile y Venezuela, que llevan varios años de reforma y habiendo empezado en los ’90 con los cambios, cada uno con su estilo, dando lugar a leyes de desregulación, descentralización o concesión, están ahora en la fase de renegociación de sus concesiones.
Dinamismo
Uno de los aspectos que para Gallegos marcan al sector es su dinamismo: “Por un lado, hay cambios de normativas internacionales. Es necesario un trabajo de los países que tienen que regular. Un ejemplo extra regional es España, que en diez años se han dado tres leyes portuarias y están trabajando en una cuarta. En realidad, es la misma ley que se va actualizando, perfeccionando. Y yo creo que es loable que esto ocurra. Pero al mismo tiempo que hay trabajo con la normativa interna, lo hay igualmente en ver los términos de las concesiones y las negociaciones con los privados. Es una tarea a realizar en beneficio de los consumidores, de los usuarios y de la misma industria”.
Por último, afirmó que las naciones que tienen demoradas sus reformas poseen un costo social muy grande. “¿Quiénes están pagando las consecuencias? Las sociedades. Vemos en Asunción el problema del puerto en medio de la ciudad y no hay un equilibrio; no hay programas de expansión. Dentro de la misma operación de puerto hay que hacer una serie de mejoras. En fin, el perjudicado es el propio país, los propios usuarios. A medida que pasa el tiempo, el costo es mayor y, finalmente, habrá que pagarlo, si se demoran en hacer los cambios”, indicó el directivo de la CIP.
17/10/07
TRANSPORT & CARGO
EL CRONISTA

