Queda un largo camino para tener biocombustibles de algas rentables

Queda un largo camino para tener biocombustibles de algas rentables

Un informe del Instituto de Biociencias de la Energía (EBI) de Berkeley, California, señala que la producción de biocombustible a partir de algas con un costo competitivo requerirá mucho más tiempo en investigaciones, desarrollo y experimentación.

Un informe del Instituto de Biociencias de la Energía (EBI) de Berkeley, California, señala que la producción de biocombustible a partir de algas con un costo competitivo requerirá mucho más tiempo en investigaciones, desarrollo y experimentación.

Mientras tanto, una gran variedad de aplicaciones del producto no relacionadas con el combustible pueden servir para impulsar la industria en ciernes.

“Aun con un proceso de presunciones alentador y relativamente favorable (desde el cultivo hasta el proceso de cosecha), la producción de aceite de algas con cultivos de microalgas será cara y, al menos a corto y mediano plazo, requerirá de fuentes de ingresos adicionales para ser económicamente viable”, explican Nigel Quinn y Tryg Lundquist, del Laboratorio Nacional de Lawrence Berkeley, socio del instituto financiado por BP.

Estas conclusiones surgieron de un minucioso análisis técnico-económico de la producción de biocombustibles a partir de algas. El proyecto es uno de los más de 70 estudios sobre bioenergía que realizan el EBI y sus científicos en la Universidad de California en Berkeley, en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y en Berkeley Lab.

La mayoría de las casi 100 compañías de todo el mundo que trabajan para producir biomasa de algas para aceite o combustibles para transporte son pequeñas y ninguna tiene todavía una planta piloto con varios acres de sistemas de producción de algas. Con todo, varias firmas iniciaron recientemente proyectos importantes, incluyendo compañías petroleras como ExxonMobil, Shell y Eni.

El Ministerio de Energía de Estados Unidos (DOE) financió varios consorcios de investigación y desarrollo y los programas de pruebas, más un proyecto de demostración de 300 acres en Nueva México, realizado por Sapphire Energy, Inc. El Ministerio de Defensa también respalda diversos proyectos que ya están en marcha.

Carbon Trust, del Reino Unido, comenzó un trabajo de 10 años de duración para desarrollar la producción de aceite de algas con 12 universidades y laboratorios de investigación, y la Unión Europea (UE) acaba de financiar tres programas piloto de 25 acres.

La mayoría de estas iniciativas emplea el método de estanques abiertos para la producción de algas, analizado en el informe de EBI. El objetivo que persiguen es demostrar que es posible el cultivo masivo de algas con la tecnología actual, o bien con la que se está desarrollando de acuerdo con las limitaciones técnicas y monetarias que afronta la producción de biocombustible.

Una vez que se cuente con tecnologías adecuadas, la disponibilidad global de recursos será un factor determinante para la producción de algas, señala el informe. Se necesita tener al mismo tiempo cuatro recursos vitales –el clima adecuado, el agua, tierra firme y dióxido de carbono- para lograr una producción óptima. A pesar de esta necesidad, los autores del estudio sostienen que la tecnología para la producción de algas podría generar en Estados Unidos varios miles de millones de galones anuales de combustible renovable.

El informe de EBI destaca que la producción de biocombustibles a partir de algas combinada con el tratamiento de aguas residuales puede ayudar a recortar costos y a acelerar el desarrollo de un proceso práctico. El uso de aguas residuales en la producción de algas proporciona el agua y los nutrientes necesarios, y sería una fuente potencial de ingresos a cambio del servicio de depuración que ofrece.

Pero todavía se deben conseguir mejoras fundamentales, como la reducción de los costos del cultivo de células microscópicas de algas y la extracción del aceite, además del tratamiento adecuado de la biomasa de residuos después de la extracción.

“Queda claro -concluyen los científicos- que la producción de aceite de algas no será rápida ni abundante. Diez años es un lapso de tiempo razonable para la investigación, el desarrollo y la demostración, para llegar a una conclusión sobre la capacidad de lograr, al menos en lugares específicos, la biomasa de algas y la producción de combustible a un costo relativamente bajo.”
Por Natalia Real

06/11/10
FIS.COM

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