Puerto Madryn de cara al colapso pesquero: demasiado tarde para los lamentos

Puerto Madryn de cara al colapso pesquero: demasiado tarde para los lamentos

Alpesca puso en marcha la cuenta regresiva. Si vuelve a proyectar pérdidas similares a los últimos tres años, será liquidada y los 1.300 trabajadores despedidos. Las advertencias se vienen dando desde hace largo tiempo y la puesta en venta de la pesquera fue la señal más evidente.

Alpesca puso en marcha la cuenta regresiva. Si vuelve a proyectar pérdidas similares a los últimos tres años, será liquidada y los 1.300 trabajadores despedidos. Las advertencias se vienen dando desde hace largo tiempo y la puesta en venta de la pesquera fue la señal más evidente.

El impacto y las consecuencias del cierre de Alpesca en Puerto Madryn serán de una gravedad tal que cuesta mensurarlas en su real magnitud y no deja de asombrar la actitud de sorpresa que exhibió, por estas horas, el intendente de la ciudad, Carlos Eliceche quien cuestionó no haber sido informado personalmente del posible cierre por parte de los directivos de Irvin & Johnson.

Nadie puede decir que no sabía cuál era el capítulo que seguía a la luz de cómo ha evolucionado la crisis pesquera en general y la de esta empresa en particular.
Ahora, ya es tarde para los lamentos.

Cuando tanto se habla de reparto de cuotas, hay una ‘cuotificación de responsabilidades’ que nadie parece estar dispuesto a reconocer, y mucho menos a revisar acciones.

En una actividad económica en la que se explotan recursos naturales el papel que juega el Estado es fundamental, aunque la relación de las administraciones gubernamentales con los sectores de la industria pesquera patagónica ha sido una conversación de sordos.

Otra vulgar mentira
En la pesca el “Estado está presente”, dice cada vez que se le pregunta al gobernador de Chubut Mario Das Neves respecto de algún conflicto que estalla en el sector, pero es solamente desde el discurso y no desde los hechos.

La devolución del 2 por ciento del valor FOB como estímulo a las exportaciones desde los puertos de Chubut sobre productos con valor agregado fue anunciada, hace un año, en un acto en la Casa de Gobierno al que se invitó a todos los empresarios pesqueros. El proyecto ni siquiera llegó a la Legislatura para su tratamiento.

La provincia implementaría, por otro lado, un mecanismo a través del cual las empresas pesqueras cederían, al Banco del Chubut, sus derechos de cobro de los reintegros a las exportaciones demorados por la AFIP, y se les otorgaría un adelanto por esos fondos para otorgarles liquidez. Los montos nunca fueron liberados.

En el tren de los anuncios, el gobierno de Das Neves también dijo que pondría en marcha un fideicomiso que permitiría otorgar créditos vía el Banco del Chubut, debiendo las firmas pesqueras dejar en garantía la materia prima en cámaras, y así financiar sus exportaciones o usar esos créditos como capital de trabajo. Una vez que se cobrasen las ventas al exterior ese empréstito sería devuelto. ¿Que marcó la realidad? Que ninguna empresa pesquera radicada en la provincia tuvo acceso a esos créditos.

La lista de incumplimientos es mucho más extensa; pero a esta altura ya no vale la pena recordarla. Ahora, ya es tarde para los lamentos.

La Patagonia, el patio trasero
Nadie más que los Kirchner (Néstor y Cristina) saben de los mayores costos que significa producir desde la Patagonia. Fue durante sus gobiernos que desaparecieron por completo los reembolsos por puertos patagónicos y está muy claro que no hay vocación política para reimplantarlos o tomar medidas que compensen las asimetrías regionales.

La excesiva demora en la liquidación de los reintegros a las exportaciones fue planteada en numerosas oportunidades por las empresas del sector, hubo alguna gestión para acelerarlos, pero más tarde siguieron pagándose con la misma lentitud.

Los ochenta millones para créditos que anunció la Presidenta fueron otro de los anuncios que sirvieron para atender apenas a un puñado de empresas, pero las que se encontraban precisamente con dificultades financieras y de solvencia, no pudieron acceder.

Inexplicablemente los derechos de exportaciones siguen en los mismos valores que al momento de la devaluación y no se le ha quitado presión fiscal a una industria que tiene costos que crecieron geométricamente.

La Nación ha permitido que el empleo en negro sea la regla en la pesca marplatense, transformando eso en un elemento de competitividad en desmedro del resto de la industria.

Las empresas con barcos con permisos ilegales fueron premiadas con la “cuotificación” y empresas con trabajo legal, con tecnología aplicada a dar más valor agregado, recibirán en los próximos 15 años menos cupo que lo pescado históricamente.

En el barro
Párrafo aparte merece la histérica relación política que mantienen los gobiernos de Mario Das Neves y los K. Mientras el subsecretario de Pesca de la Nación, Norberto Yauhar, juega a la política y el dasnevismo puso su horizonte en una candidatura presidencial, la pesca en Chubut está en situación de colapso, con empresas concursadas, sin competitividad, sin rentabilidad y empujadas a levantar sus inversiones e irse.

La única lógica de razonamiento ha sido y es: quién logra mellar políticamente al otro. En el medio, la industria pesquera agoniza y como nunca antes hay miles de puestos de trabajo en situación de extrema fragilidad.

La pesca está en llamas, pero Das Neves y Yauhar no volverán a sentarse juntos para buscar alguna salida a la problemática; no lo harán porque la lógica de la política y el actual estado de enfrentamiento los ubica con otras prioridades.

Desde Chubut se anunció la “pronta creación” de una “mesa de trabajo” a la que seguramente volverán a convocar a las empresas y los sindicatos para hacer un “diagnóstico” de la situación y abundar con discursos de ocasión prometiendo nuevas medidas a corto plazo, pero el corto plazo ya llegó. Ahora, ya es tarde para los lamentos.

Camino sin salida
Por su parte, los sindicatos, tanto los que representan a los trabajadores de las plantas pesqueras como los que tienen sus afiliados a bordo de las flotas, siguen insistiendo en que ‘no hay crisis’ y que las empresas deben devolver lo que ‘ganaron en tiempos de bonanza’.

Mientras se sigue con esa bandera son cada vez menos las empresas que todavía subsisten en la actividad. Miles de empleos se perdieron en los últimos tres años en la pesca de Chubut y esto no es una apreciación, es una realidad incontrastable.

Se está frente a un delgado equilibrio entre la defensa de los legítimos reclamos de mejoras salariales o el cierre de las fábricas, y este equilibrio se hace al borde del abismo.

Ya nadie se va a sorprender si a Alpesca le siguen otras por el mismo camino.

También las empresas deben asumir que no han sabido instalar debidamente en la opinión pública la gravedad de la crisis. Las cámaras empresarias están desmanteladas y se reducen a sellos de goma. Han fracasado en defender y hacer fuerte a las empresas pesqueras. En negociaciones laborales hicieron concesiones que sabían con claridad meridiana que no podrían pagar. No se animaron a juntarse y plantarse ante los gobierno, sus pronunciamientos fueron escasos, tibios y con sabor a nada.

Cada uno de los actores que integran esta actividad económica en Chubut sabe de sus responsabilidades. Durante todo este tiempo, cada uno se miró el ombligo. Ahora ya es tarde para lamentos.
Por Nelson Saldivia / Fotos de Nelson Saldivia – Maxi Jonas

22/01/10
REVISTA PUERTO

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