Puerto Madero (Mar del Plata)

Puerto Madero (Mar del Plata)

La estación marítima marplatense presenta uno de los tarifarios más caros de la Provincia. Aleja inversiones y quita competitividad a industrias locales.


La estación marítima marplatense presenta uno de los tarifarios más caros de la Provincia. Aleja inversiones y quita competitividad a industrias locales.

En recientes declaraciones periodísticas al diario El Atlántico, el interventor del Consorcio Portuario, Matías Machinandiarena, sostuvo que el desafío de su gestión era ser creativo para potenciar la terminal marítima.

En el año de gestión, la creatividad del funcionario sciolista ha pasado por aumentar periódicamente el precio de la tarifa del canon que pagan los permisionarios del puerto. Sin ir más lejos, en octubre sumó otro 10% al último aumento de abril pasado.

El Decreto 185 firmado en 2007 por Débora Giorgi como Ministra de Producción y Felipe Solá como gobernador, es como el libro gordo de Petete en los puertos bonaerenses. La norma administrativa estableció un nuevo reglamento de los permisos de usos portuarios, fijó los tarifarios y el tipo de permisionarios de acuerdo a la cercanía con el espejo de agua y el rol que cumplieran dentro de la actividad.

Pero Machinandiarena, como toda autoridad portuaria, está facultado para cambiar esos valores fijados por el Decreto y adecuarlos a la realidad productiva del puerto marplatense, pese a las promesas reiteradas, todavía reducido a ser pesca dependiente por la trampa de arena que crece en la boca de acceso y lo deja aislado del mundo.

En el año que lleva al frente del Consorcio, el Interventor no modificó el Decreto 185/07. El ex administrador de balnearios permite la vigencia de un tarifario oneroso, arbitrario, irrazonable y discriminatorio tanto en el espejo de agua interior como en tierra firme. 

Veamos un caso: la lancha multipropósito Marina I, de 14,79 metros de eslora, que asiste a prácticos, brinda servicios médicos y asistencia en lucha contra incendio. Enhebra con su ir y venir a los  distintos actores del puerto.  En diciembre de 2012 Machinandiarena la incluyó en el canon que deben pagar “remolcadores, lanchas de practicaje y otros”. En la misma Resolución, el Interventor fija para las lanchas de turismo, de hasta 100 pasajeros, un canon de $2.540.

A la “Marina I” no le cobran los $59 por cada uno de los metros de eslora, como le cobran a las embarcaciones que tienen a Mar del Plata como puerto de operaciones. Si así fuera debería abonar $872,61 por mes. Ni siquiera paga la tarifa para los barcos inactivos fijos, a razón de $7,9 por metro de eslora por día. Bajo ese régimen pagaría $3.495,90 mensuales.

A la “Marina I”, Machinandiarena le fijó un canon mensual de $6.875 mensuales. Una lancha que presta servicios indispensables dentro del puerto paga un 170% más que una embarcación de turismo. Si eso no es creatividad…

En tierra firme, donde operan los astilleros, la discrecionalidad con lo que ocurre en otros puertos es notable. Todos abonan la Tarifa II.  El art. 21 del famoso Decreto establece que la Tarifa II constituye la contraprestación por el derecho de instalar elementos que no correspondan a la explotación comercial de los permisionarios ocupantes de inmuebles y que se utilicen para prestar servicios portuarios.

El valor por metro cuadrado de la Tarifa II en Mar del Plata, con el 10% del último aumento roza los $5,15 el m2. En Quequén se abona $2,44, en Dock Sud: $1. En Campana: $0,10; San Nicolás: $1,35; Zárate $0,10; La Plata: $1,40.

Esta áspera realidad tarifaria, este “Puerto Madero” en un mar de arena en el sudeste bonaerense, saca del mapa a empresas  que ocupan grandes superficies y pretenden competir con otras empresas radicadas en Zárate, Campana, San Nicolás y La Plata.

Con su inacción, Machinandiarena ahora, pero Eduardo Pezzati tiempo atrás, mantienen a Mar del Plata fuera de las posibilidades de constituirse en un puerto productivo, consolidando el perfil propio de un puerto deportivo, como Olivos, San Fernando, San Isidro y Tigre.

Un cuadro comparativo de lo que pagaba en el 2007 Mar del Plata y los puertos del norte bonaerense por la Tarifa II, los convierte casi en puertos hermanos. Mientras acá abonaban $2,20 por metro cuadrado, en Tigre aportaban $2,50; San Isidro, $2,50 y Olivos, $2,50.

Hoy más de la mitad de los fondos que alimentan la caja de recaudación con que el Consorcio hace obras fundamentales como darle luz y asfalto a los muelles, los aportan los permisionarios pagando el canon. Imagínese amigo lector la decadencia que sufre Mar del Plata que se pondera la energía eléctrica y el hormigón. ¿Qué dirán el día que se concrete la ampliación de los muelles 2 y 3?

Tapado de arena. Olvidado de las grandes inversiones. Excluido del mundo por las navieras portacontenedores. Con la Terminal acumulando óxido luego de dos años esperando un crucero que le dé sentido. Y encima, carísimo. Mar del Plata es un puerto de palos con una tarifa de Puerto Madero.

Por Roberto Garrone

14/11/13

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