Sobre el puerto de aguas profundas, es claro que todos quieran construir el puerto de aguas profundas, los chinos, los rusos, los belgas, los alemanes y los sudafricanos.
Sobre el puerto de aguas profundas, es claro que todos quieran construir el puerto de aguas profundas, los chinos, los rusos, los belgas, los alemanes y los sudafricanos.
Ellos quieren construir el puerto, traen sus equipos, sus obreros, sus técnicos, terminan la obra, cobran y se van. Uruguay paga, es una bicoca hacer obras públicas para Uruguay, siempre paga. Pero después de construido el puerto surje la pregunta ¿qué haremos con él? porque según el Ing. Alberto Díaz, Presidente de ANP ha dicho que para hacer operativo este puerto con renta, deben manejarse 60 millones de toneladas de carga transitaria anualmente. ¿De dónde? ¿De Argentina? ¿de Brasil? ¿Contenedores, cuántos, un millón, dos millones? ¿De dónde y para dónde?
Antes de construir el puerto lo que necesitamos es ponernos en contacto con un buen gestor, un operador internacional que lo construya, lo pague, lo opere, administre y pague canon y el camino es una licitación internacional.
Lo que menos deseamos es que su administración caiga en manos del Estado porque bajo esa fórmula cada uno de los uruguayos terminaremos pagando sus fracasos. Más aún, habría que hacer un sabio contrato donde no se acepten reclamos económicos en caso de fracaso comercial para evitar pérdida de puestos de trabajo, es una herramienta manejada por tirios y troyanos que la conocemos.
Eso lo tienen que asumir los operadores privados o contratistas. Un puerto de aguas profundas en el Atlántico es una enorme oportunidad, un poderoso imán, para los eternos aspirantes a integrar los cuadros de la burocracia, y ya sabemos en cuanto comienzan los sueldos mensuales.
Así que Puerto de aguas profundas no, gracias. Si alguien ve el negocio, pues que le meta diente con su dinero. Garantías, que vaya al Banco de Seguros del Estado, allí las dan pagándolas. (El País – Uruguay)
29/07/14
