Protección para el Colorado

EN LOS últimos meses, fue motivo de lógica preocupación un aspecto esencial de la explotación de los yacimientos de cloruro de potasio ubicados en la zona de Malargüe, en el sur de Mendoza: el destino de los residuos de sal provenientes de aquellos trabajos. El alerta se planteó ante la posibilidad de que las pilas de sal a conformar en cercanías del área elegida pudieran terminar llegando al río Colorado, con lo cual se elevaría considerablemente su grado de salinidad.

EN LOS últimos meses, fue motivo de lógica preocupación un aspecto esencial de la explotación de los yacimientos de cloruro de potasio ubicados en la zona de Malargüe, en el sur de Mendoza: el destino de los residuos de sal provenientes de aquellos trabajos. El alerta se planteó ante la posibilidad de que las pilas de sal a conformar en cercanías del área elegida pudieran terminar llegando al río Colorado, con lo cual se elevaría considerablemente su grado de salinidad.

SIN EMBARGO, afortunadamente, hace pocos días, la empresa angloaustraliana Río Tinto, que tendrá a su cargo aquella explotación, anticipó su propósito de trasladar los depósitos de sal a un lugar ubicado a aproximadamente 18 kilómetros del Colorado, con lo cual (se estima) podría darse satisfacción a los reclamos presentados tanto por organismos oficiales como por entidades conservacionistas. De acuerdo con lo manifestado por autoridades de la compañía, el lugar elegido tiene características que garantizarían que la sal no podrá desplazarse hasta el curso de agua.

DIAS PASADOS, en un encuentro celebrado en Santa Rosa, el Foro en Defensa del Río Colorado admitió su satisfacción por aquel anuncio, al considerar que la relocalización de los depósitos de sal representa un paso positivo en cuanto a las tareas que se propone realizar la compañía Potasio Río Colorado, subsidiaria de Río Tinto. Así y todo, durante la reunión, que tuvo lugar en la Universidad Nacional de La Pampa, fueron analizadas las consecuencias que pudo haber tenido cualquier incidente causado por el vuelco del cloruro de sodio sobre las aguas. Cabe recordar la trascendencia socioeconómica del citado río en las cinco provincias a las cuales sirve, vale decir Mendoza, Neuquén, La Pampa, Río Negro y Buenos Aires, tanto en lo relativo al riego de áreas productivas como al abastecimiento para el consumo humano en ciudades y pueblos cercanos a su curso.

DE TODOS modos, quedó sellado el compromiso de seguir de cerca los acontecimientos relacionados con la radicación de aquella empresa y, especialmente, lo concerniente a la protección del Colorado de eventuales agresiones. Los diversos oradores (incluido el vicegobernador pampeano, Luis Campo) dejaron sentado el propósito de los organismos e instituciones que representaban de continuar en aquella actitud.

LA TRASCENDENCIA que implica el río Colorado obliga a no permanecer indiferentes ante cualquier acontecimiento que pueda involucrarlo. Su utilización para incrementar las áreas destinadas a diversas producciones en las citadas provincias y su aprovechamiento como fuente generadora de agua para consumo exigen extremar los recaudos a los efectos de evitar cualquier factor que pudiese resultar contaminante. Ya de por sí, este y otros caudalosos ríos argentinos son desaprovechados en relación con los frutos que de ellos podrían obtenerse. Pero, al menos, se impone impedir que se lleven a cabo acciones perjudiciales que pudieran deteriorar sus posibilidades de explotación.

16/07/08
LA NUEVA PROVINCIA – BAHÍA BLANCA

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