Al igual que en los últimos años, la provincia de Buenos Aires solicitó al INIDEP una prospección de esa especie con buques comerciales, para comprobar una vez más la abrumadora presencia de juveniles, sin que ello modifique la decisión tomada a priori de iniciar la zafra y destruir el recurso.
Al igual que en los últimos años, la provincia de Buenos Aires solicitó al INIDEP una prospección de esa especie con buques comerciales, para comprobar una vez más la abrumadora presencia de juveniles, sin que ello modifique la decisión tomada a priori de iniciar la zafra y destruir el recurso.
Las prospecciones tienen como objetivo determinar las posibilidades de ejercer presión pesquera sobre un recurso sin comprometer su sustentabilidad; es por ello que se evalúa el porcentaje de juveniles o las hembras impregnadas que componen las capturas. Sin embargo y una vez más haciendo gala de un total desprecio por los principios precautorios de la biología pesquera, la provincia de Buenos Aires habilitó una prospección de la que participan 34 embarcaciones, a sabiendas de que es esta una época de elevada presencia de juveniles, como ya se ha comprobado en las prospecciones de 2010; 2011; 2012 y 2013. Las denuncias sobre pesca y exportación de juveniles de corvina se multiplican al tiempo que se reprocha la ausencia absoluta de controles por parte de la administración bonaerense.
A requerimiento de la Dirección Provincial de Pesca de Buenos Aires, en el mes de abril se realizó una reunión en el INIDEP con personal técnico de dicha dirección y los investigadores del programa de Costeros del instituto, en la que se discutió el diseño de la prospección con el objetivo de determinar la distribución de tallas de corvina rubia. Sobre la base de las experiencias similares realizadas en años anteriores se acordó trabajar sobre un área interior en la Bahía Samborombón y otra en la zona exterior del Río de la Plata. A la vez los investigadores recomendaron que se realizara durante el mes de junio y no en mayo, como pretendían los funcionarios provinciales, dado que ya se tenía conocimiento de la alta presencia de juveniles en dicho mes, según consta en el plan de prospección al que tuvo acceso REVISTA PUERTO.
Para la realización de la prospección se sugirió “un número no inferior a 18 embarcaciones con modalidad de pesca a la pareja” pero en la Dirección de Pesca no quisieron quedarse cortos y autorizaron un total de 34 barcos. A los 18 autorizados hace unos días mediante la Disposición 134, ayer se sumaron otros 16 barcos, todos con puerto de asiento en Lavalle, a través de la Disposición 137 que lleva la firma de Mariano González.
Estas 16 parejas deberán realizar un mínimo de 72 lances de pesca, distribuidos en seis subáreas. Dada la cantidad de barcos autorizados, el total de áreas podría ser cubierto al mismo tiempo según el diagrama de prospección propuesto por el INIDEP. Por ende la prospección podría finalizar antes de lo pensado.
Pero el histórico comportamiento de la provincia de Buenos Aires sobre la explotación sustentable de los recursos, no invita a pensar que se haya buscado, precisamente, reducir el tiempo de la prospección ni mejorar el material de estudio, sino permitir a los amigos pescar juveniles para luego, mediante alguna trapisonda, poder exportarlos antes de que comience la zafra.
No es difícil arribar a dicha conclusión si se revisan los resultados de prospecciones pasadas o si se da lectura a las recomendaciones realizadas por el Grupo de Trabajo de Costero –GT- de la Comisión Técnica Mixta, que las autoridades provinciales han despreciado sistemáticamente.
En el informe 38/2013 del INIDEP se plasmaron los resultados de la prospección realizada entre mayo y julio del año pasado. La misma debió realizarse en dos etapas dado el alto porcentaje de juveniles, del orden del 98 por ciento, en la composición de las capturas. La segunda etapa concluyó el 2 julio y si bien las capturas en algunas áreas -como en Punta Piedra- habían mejorado, en el sector exterior del Río de la Plata el porcentaje de juveniles llegó al 99 por ciento. Pese a los resultados, tres días después la provincia de Buenos Aires dio apertura a la zafra de corvina mediante Disposición 74.
Quedó claro en el párrafo anterior cuál es el objetivo que persiguen los funcionarios provinciales con la realización de estas prospecciones comerciales: enmascarar una apertura anticipada de la zafra para unos pocos, a riesgo de destruir el principal recurso costero sin ningún reparo. Siendo tan claro y repetido el comportamiento de las autoridades de la provincia de Buenos Aires, quisimos saber por qué el INIDEP apoya la realización de estas prospecciones y consultamos a Otto Wöhler, director de Investigación del INIDEP.
“Nosotros no la apoyamos, no la organizamos ni requerimos, nos piden colaboración y nosotros debemos prestársela con personal técnico, diseño de campaña y análisis de la información. Pero no podemos tampoco tomar ninguna decisión sobre los resultados que observamos”, aclaró rápidamente Wöhler.
A la vez puntualizó que el INIDEP ha sugerido “que hay áreas donde no es aconsejable pescar y hemos recomendado que la zafra debería comenzar cuando aparecen los adultos. Eso sería lo recomendable pero la que toma la decisión es de la administración de la provincia de Buenos Aires”, concluyó el director de Investigación.
Las observaciones sobre dónde y cuándo se debe pescar corvina, no son excluyentes del INIDEP. También lo han hecho desde el DINARA, el instituto de investigación uruguayo, dado que la corvina es una especie de explotación compartida a través de Tratado del Río de la Plata. Ambos organismos realizaron recomendaciones conjuntas desde la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo, en 2011, que aún nadie ha tenido en cuenta.
“La información de campañas de investigación, muestreo de desembarque, así como los resultados de la prospección llevada a cabo en el año 2010 en la Bahía de Samborombón y el Frente Marítimo, indicaron una excesiva proporción de juveniles presentes en el área”, señala en su introducción el informe elaborado por Claudia Carozza y María Lorenzo, publicado en el volumen 22 de la revista Frente Marítimo. Por lo antes dicho y por haber comprobado “una excesiva proporción de juveniles en los desembarques de la flota argentina”, coincidieron “en la necesidad de la elaborar un plan de ordenación para la pesquería”.
“El GT entiende que una pesquería basada fundamentalmente en la captura de juveniles, como marca la tendencia actual, difícilmente pueda ser sustentable”, señala el informe; y sugiere “evaluar la posibilidad de establecer áreas de protección de juveniles de corvina en los sectores donde se presente una mayor agregación de los mismos”. A la vez que concluye que es conveniente “orientar la actividad extractiva hacia las áreas y épocas en que la fracción adulta predomina en el caladero”.
Las recomendaciones del plan de explotación contemplan restricciones en porcentajes y tiempo de las capturas, con límites tajantes que recuerdan las medidas adoptadas para los condrictios. Generar alerta de presencia de juveniles por ambas jurisdicciones, con apertura y cierre de sectores de pesca; seguimiento sistemático de cada flota en cuanto a la posición de pesca y estructura de tallas de la captura, generando un protocolo de intercambio de datos y estableciendo mecanismos de alerta para la Comisión.
Estas son solo algunas de las sugerencias que la Comisión del Frente Marítimo ha realizado a los Estados intervinientes. Sin embargo, a la vista está que nadie los tiene en cuenta, mucho menos la Dirección de Pesca de la provincia de Buenos Aires, cuyo máximo responsable en la cartera pesquera es Mariano González y sobre él, Alejandro “Topo” Rodríguez, el ministro de Asuntos Agrarios. Que los pescadores tengan comportamientos depredatorios no sorprende a nadie; pero que igual actitud adopte la autoridad de aplicación debe preocuparnos. (Por Karina Fernández; Revista Puerto)
20/06/14

