La delegación local del Senasa quiere evitar sigan existiendo grandes diferencias entre las fábricas procesadoras de pescado dedicadas a la exportación y las que trabajan exclusivamente para el mercado interno.
La delegación local del Senasa quiere evitar sigan existiendo grandes diferencias entre las fábricas procesadoras de pescado dedicadas a la exportación y las que trabajan exclusivamente para el mercado interno.
Actualmente, los establecimientos que venden sus productos al exterior -sobre todo los que trabajan con la Unión Europea y los Estados Unidos- están obligados a cumplir con estrictas exigencias sanitarias que no son requeridas para las fábricas que comercializan su producción en la Argentina.
El jefe de la Regional Buenos Aires Sur del Senasa, Jorge Raed, le explicó a LA CAPITAL que durante el año próximo se intentará revertir esta situación equiparando las condiciones en las que funcionan estos dos tipos de establecimientos. Para eso el organismo comenzó a mantener conversaciones con las nuevas autoridades municipales y provinciales, con el propósito de diseñar las medidas pertinentes.
Las plantas que sólo venden su producción en el mercado interno no requieren habilitación del Senasa y trabajan solamente con permisos extendidos por la Municipalidad y la Provincia. En cambio las que exportan deben cumplir además con normas del organismo de control sanitario nacional, por lo que se manejan con un estándar muy superior en cuanto a higiene, sanidad y sistemas de elaboración.
"Una fábrica que exporta tiene que implementar criterios de trazabilidad, edilicios y de personal que quisiéramos extender a toda la industria", precisó el funcionario. Las diferencias que existen en los establecimientos según el destino de su producción es algo que no sólo existe en la pesca. En otros rubros, como en el de la carne, también hay disposiciones disímiles para el funcionamiento de los frigoríficos, según el destino final de su mercadería. "Vamos a comenzar con la pesca, pero habría que aplicar este mismo criterio en varias actividades dedicadas a la elaboración de alimentos", señaló Raed. Según explicó el funcionario, la intención no es que el Senasa comience a tener injerencia directa en las fábricas de pescado que trabajan para el mercado interno, sino que se trabajará para que tanto la comuna como la Provincia apliquen su mismo criterio a la hora de habilitar y controlar un establecimiento de estas características. Del total del pescado que se procesa en Mar del Plata, se calcula que entre un 10% y un 15% se vende en la Argentina y el resto se exporta.
Según Raed, una vez que se puedan equiparar los requisitos para ambos tipos de fábricas "se pondrá en blanco sobre negro la situación de la industria" y esto ayudará a mejorar los controles sobre la materia prima y el personal en negro. "Con esta medida vamos a saber mejor dónde estamos parados. Podremos saber mejor dónde y en qué condiciones trabaja la gente y habrá más herramientas para combatir a las plantas clandestinas", aseguró.
14/12/07
LA CAPITAL
