Millones de ejemplares domésticos escapan cada año: pueden llegar a reproducirse con los salvajes. Los domésticos son ideales para la mesa porque son más fértiles y crecen más rápido que los salvajes. Pero en el medio natural son una presa fácil.
Millones de ejemplares domésticos escapan cada año: pueden llegar a reproducirse con los salvajes. Los domésticos son ideales para la mesa porque son más fértiles y crecen más rápido que los salvajes. Pero en el medio natural son una presa fácil.
Los ejemplares de salmón criados en granjas deberían ser esterilizados para impedir su hibridación con los salvajes, evitando, así, que estos últimos pierdan su pureza genética, aseguran los autores de una investigación liderada por la Universidad británica de East Anglia, informa la agencia de noticias Ap.
«Millones de salmones criados en cautividad escapan cada año. En algunos ríos de Noruega, por ejemplo, su número alcanza el 50% de los ejemplares de la especie presentes en esas aguas. Si éstos reorientan su comportamiento “doméstico”, pueden llegar a reproducirse con los salvajes e introducir en la futura descendencia rasgos genéticos perjudiciales», explica el investigador Matt Gage.
«Los salmones de granja son más fértiles: su esperma y huevos son más potentes que los de los salvajes. Crecen más rápido y son más agresivos, pero son menos inteligentes a la hora de solventar problemas con sus predadores; características que los hacen idóneos para ser considerados como excelentes “pescados de mesa”, pero no para mantener en buen estado de conservación las poblaciones salvajes de salmón», concluye Gage.
11/03/14
ABC NATURAL

