Problemática y desafíos del calamar

En forma clara, detallada y contundente el representante de la cámara que agrupa a gran parte de los poteros nacionales desarrolló no sólo la compleja situación que afronta esa flota sino también marcó las diferentes alternativas que deben abordarse con decisión para revertirla.

En forma clara, detallada y contundente el representante de la cámara que agrupa a gran parte de los poteros nacionales desarrolló no sólo la compleja situación que afronta esa flota sino también marcó las diferentes alternativas que deben abordarse con decisión para revertirla.

Utilizando la amplia convocatoria generada por Expopesca y frente a la conjunción de factores que desde hace tiempo ponen en duda la viabilidad económica de la pesquería del calamar, el presidente de la Cámara de Armadores de Poteros Argentinos, Fernando Georgiadis, ilustró al numeroso público que se había convocado a conocer “La problemática de la pesca de calamar; desafíos del sector”.

En el convencimiento que el sector que representa ocupa un lugar de importancia dentro del conjunto de la actividad pesquera, el doctor Georgiadis explicó que el nombre elegido para su exposición se debió a que “tomamos la definición de problemática como el conjunto de problemas pertenecientes a una actividad determinada y la de desafío como enfrentarse a las dificultades con decisión”, aclarando que participaron del ciclo de conferencias para “exponer los problemas que enfrenta el sector dedicado a la pesca de calamar y transmitir que se están enfrentando los problemas con decisión”.

Georgiadis confirmó que “el sector está totalmente decidido a enfrentar sus problemas y salir adelante, porque está seguro de sí mismo, porque es un sector eficiente, porque es un sector competitivo y que con que se eliminen algunas medidas de desaliento es un sector que está en condiciones, no solamente de recuperarse, sino de incrementar su presencia dentro de la actividad pesquera en su conjunto”.

Calamar al frente

El titular de CAPA, aclarando que “si bien aún no están las cifras definitivas”, explicó que “el calamar se ha convertido en la principal especie, por volumen, dentro de la pesca argentina, desplazando a la merluza, y calculamos que esta temporada va a cerrar con una captura total de alrededor de 260 ó 270 mil toneladas, básicamente pescada por los buques poteros, un 95% del total de las capturas”.

De esta flota especializada y selectiva, aproximadamente la mitad pertenece a las empresas afiliadas a CAPA, que suman 27 compañías con un total de 46 buques. Incluyendo el personal embarcado, mayoritario, el administrativo y el técnico, las empresas nucleadas en la Cámara emplean aproximadamente a 1.600 personas en forma directa.

Para entender la importancia económica de estas armadoras sería necesario además incluir los trabajadores de empresas de estibaje, talleres navales, astilleros y otros proveedores de productos y servicios a su flota.

Nuestra pesquería

En la Argentina se encuentra masivamente el calamar (Illex argentinus), que junto al del Océano Pacífico Noroeste suma más de las 2 terceras partes de la existencia y consumo mundial. Sin embargo, el crecimiento de otras pesquerías está abriendo un signo de interrogación sobre el futuro, como el caso del potón de Perú y Chile.

El representante empresario señaló que el trabajo de los científicos sobre los diferentes stocks y sus patrones migratorios “permitió que hace ya más de 15 años la Argentina estableciera temporadas de pesca para el calamar” que contando todos los stocks permiten la pesca desde el 1º de febrero hasta el 31 de agosto.

Obligados a compartir

Sin embargo, Georgiadis advirtió que “la pesca del calamar por temporadas es válida solamente para la pesca que se realiza en la Zona Económica Exclusiva argentina”, pero se lamentó de que esta pesquería “es una riqueza que debemos compartir con otras tres administraciones”.

Las cuatro administraciones que rigen sobre el illex argentinus son por un lado la Argentina en su ZEE, por otro la administración británica en virtud de la ilegítima zona de exclusión impuesta alrededor de las Malvinas, en el área norte una zona de jurisdicción compartida con la República Oriental del Uruguay y el área adyacente conocida como milla 201, en el alta mar.

En esta última zona “lamentablemente hasta el día de hoy la situación es absolutamente caótica y producto de la cual hoy nuestras empresas dedicadas a la pesca de calamar se encuentran en una situación muy difícil”, indicó Georgiadis.

En virtud de estas múltiples jurisdicciones “las medidas de administración y de manejo del recurso que adopta la Argentina no son suficientes, no alcanzan para garantizar la sustentabilidad del recurso”, sostuvo.

Principales mercados

El calamar capturado por los buques poteros, cuya calidad es óptima, se comercializa mayoritariamente al exterior. El principal destino del calamar argentino era España, pero “en los últimos años han cobrado significación especial los mercados asiáticos, especialmente el mercado chino”, explicó Fernando Georgiadis, para agregar que “esto genera uno de los problemas tal vez más graves que tiene nuestra actividad, porque la flota, actualmente la más numerosa, que pesca en la zona adyacente a nuestra ZEE es la flota china”.

Pesca ilegal

Pero el ejecutivo de CAPA se detuvo en explicar que los poteros argentinos “cumplen con todas las normas internacionales de seguridad de la navegación establecidas por la OMI, todos los trabajadores embarcados trabajan bajo convenio, en relación de dependencia y debidamente registrados” a diferencia “de los buques que operan en alta mar, donde los armadores no cumplen con ninguna de las normas establecidas, generando una competencia absolutamente desleal para nuestros armadores”.

Sin duda que uno de los más grandes problemas de los armadores de poteros es lo que sucede en alta mar. “Esta pesca no declarada y no reglamentada, que nosotros nos permitimos en catalogar como pesca ilegal, es la gran causa de la crisis por la cual hoy atraviesa el sector del calamar”, sentenció.

“Ya en el 2007 hubo una notable abundancia de calamar en el Atlántico Sudoccidental”, señaló Georgiadis en virtud de la preeminencia de la corriente de Malvinas, fría, por sobre la de Brasil, más cálida.

Por ello, “estas flotas que realizan pesca ilegal saturaron el mercado internacional, porque abastecen los mismos mercados que nosotros, porque en el mundo por ahora hay muy pocos mercados consumidores de calamar, salvo los mercados de oriente, España y algo de consumo en Italia”.

A través de este “dumping social”, apoyado en la falta de regulaciones en las flotas orientales, generaron en el 2007 “un derrumbe en los precios como nunca antes se había producido”, señaló el representante empresarial, y sumado al aumento de costos que se ha venido dando en la Argentina, “realmente la situación de nuestras empresas se ha venido debilitando cada vez más”, acotó.

Entrada a puerto

Fernando Georgiadis recordó el trabajo presentado el año pasado por el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA), el cual recomendó para aquellos interesados en el tema, planteado frente a la decisión de Chubut, específicamente del puerto de Comodoro Rivadavia de gestionar facilidades portuarias a los buques que operan en la milla 201.

Al respecto, señaló que CAPA “coincide con la definición dada de que la pesca no declarada y no regulada es pesca ilegal y que dentro de la Convención de Derechos del Mar, nos posibilita a tomar medidas para accionar en contra de esa flota, entre ellas negarles facilidades portuarias” en nuestro país.

“Podemos entender la necesidad de algún puerto de vender sus servicios –señaló– pero pensamos que no se pueden tomar determinadas decisiones que pueden favorecer a un puerto en particular y perjudicar a todo un sector, el tercero por importancia económica, dentro de la actividad pesquera como es la pesca de calamar”.

¿Qué hacer con esto?

“Consideramos y pedimos que la República Argentina comience un accionar diplomático firme en todos los ámbitos internacionales tratando de hacer respetar nuestros derechos como país ribereño”, señaló el titular de CAPA si bien reconoció que es un trabajo difícil y que lleva mucho tiempo.

“Nos parece lamentable que no haya una política nacional al respecto, pero mucho más lamentable nos parece que nuestro organismo nacional sanitario facilite la operatoria de estos buques, haciendo gala de una flexibilidad que no tiene con ninguna empresa nacional”, sentenció.

El ejecutivo enumeró una serie de medidas, consensuadas con las restantes cámaras, para disminuir la competencia desleal de estas flotas y ordenar el accionar de las cuatro jurisdicciones que tienen injerencia sobre esta pesquería.

Entre ellas destacó la necesidad de que se realicen las campañas de evaluación de febrero y abril y analizar la posibilidad de realizar una a fin de primavera. También solicitar por vía diplomática a los países cuyas flotas operan en la milla 201 que adopten la temporada de pesca fijada por las autoridades nacionales.

Proponen además gestionar convenios de cooperación científica con estas naciones y retomar las negociaciones para la firma de acuerdos bilaterales de conservación en la zona.

Medidas específicas

Calificándolas no como “medidas de aliento” sino como simples medidas “para no desalentar” la pesca de calamar con buques poteros, Fernando Georgiadis, en nombre de la Cámara que representa, hizo mención a las propuestas que acercaron oportunamente al Consejo Federal Pesquero.

Allí se solicitaba, junto a las restantes cámaras, “autorizar, en los casos de congestión portuaria, el trasbordo en rada”, e “instrumentar algún sistema que compense el mayor costo de operar en puertos patagónicos”.

Por otra parte, consideran necesario “eliminar el impuesto a la exportación de calamar y establecer un régimen de devolución de impuestos que premie el valor agregado”. Sobre esta última medida aclaró que fue parcialmente cumplida por la Resolución 137/08, pero que lamentablemente “por error o por omisión” dejó a fuera a lo que se produce a bordo, desvirtuando completamente su espíritu, “es decir –abundó Georgiadis– se dejó afuera al 98% del calamar”.

Finalmente, las cámaras habían requerido que se gestione “ante las autoridades provinciales una rebaja en los servicios portuarios” y se apoye “la gestión de créditos para capital de trabajo contemplando que el permiso de pesca sea la garantía”.

Mayday… mayday

El representante de CAPA explicó que las dos últimas temporadas estuvieron signadas por una gran abundancia del recurso y que “la saturación del mercado internacional produjo un notable baja de precios” y que a esto se sumó “un incesante crecimiento de los costos internos”.

Esta situación se agravó porque “los costos operativos, incluyendo los salarios del personal, combustibles y servicios portuarios, se han incrementado notablemente, en muchos casos por encima, calculados en dólares, de los vigentes durante la convertibilidad”, según aseguró Georgiadis.

“La presión impositiva ha alcanzado los porcentajes más elevados de la historia económica argentina”, señaló para explicar que “el calamar tributa un impuesto de exportación del 10%, fijado cuando su precio en el mercado internacional era un 60% superior al actual”.

Como cierre y para graficar elocuentemente la actual situación, Fernando Georgiadis recordó que el anterior documento fue titulado “En rumbo de colisión” y que si hoy volverían titularlo tendrían que llamarlo “mayday, mayday, mayday…”.

DERECHOS ÚNICOS DE EXTRACCIÓN

Pago en cuotas

El pasado 22 de septiembre la Cámara de Armadores de Poteros Argentinos presentó al CFP una nota en la que, atento la situación de crisis y problemas financieros que están atravesando las empresas armadoras de buques poteros, solicitan una flexibilización para el pago de los derechos de extracción.

En virtud de ello, el Consejo Federal Pesquero dio tratamiento a un proyecto de resolución a través del cual se autoriza a la Autoridad de Aplicación a implementar planes de pago de hasta 6 cuotas para el pago de las deudas impagas correspondientes a los derechos únicos de extracción establecidos por la Resolución CFP 05/04.

La nueva Resolución, que lleva el número 13/08, establece este método como “un mecanismo permanente que permita regularizar el pago de aranceles adeudados en concepto de derecho único de extracción”.

Si bien flexibiliza el pago, advierte que la no cancelación de una cuota “determinará la suspensión del despacho a la pesca del buque hasta que el permisionario cumpla con la totalidad del pago exigible”.

06/10/08
PESCA & PUERTOS

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