La inversión de Christophersen y Obrinel alcanza los USD 100 millones. La empresa logística Christophersen y la firma granelera Obrinel SA presentan hoy el comienzo de las obras de la nueva terminal de granos y chips de madera en el puerto de Montevideo que, con una inversión de USD 100 millones, pretende aliviar al puerto de Nueva Palmira y a reducir costos de los productos del este del país. El emprendimiento estaría operativo para la zafra de 2015, en torno a abril y mayo próximos.
La inversión de Christophersen y Obrinel alcanza los USD 100 millones. La empresa logística Christophersen y la firma granelera Obrinel SA presentan hoy el comienzo de las obras de la nueva terminal de granos y chips de madera en el puerto de Montevideo que, con una inversión de USD 100 millones, pretende aliviar al puerto de Nueva Palmira y a reducir costos de los productos del este del país. El emprendimiento estaría operativo para la zafra de 2015, en torno a abril y mayo próximos.
“La terminal estará dotada de una altísima tecnología y aspirará a convertirse en una terminal de primera de línea, con la ventaja de cargar los barcos completos lo que sería muy importante para el productor agropecuario y agrícola uruguayos. Y también para el puerto, que debería tener crecimiento considerable” con el aporte de esta terminal granelera y de chips de madera, dijo a El Observador, Guillermo Jacob (foto), CEO de Christophersen.
Las primeras estimaciones que hacen las dos compañías es la de mover más de un millón de granos y chips, con la movilización de unos 20 barcos por año. Pero podría llegar a 50 o 100 barcos en las próximas temporadas.
La actividad de esta terminal apunta además a “descongestionar” el puerto de Nueva Palmira, el centro número uno de salida de granos del país y que presenta un fuerte movimiento durante la zafra de granos, especialmente de la soja. “Será una actividad complementaria a Nueva Palmira”, indicó, por su parte, Emilio Perazzio, gerente general de Obrinel SA.
“Se había dado un desbalance entre crecimiento de la producción y el crecimiento de las terminales, un desbalance en las facilidades logísticos. Esto (la futura terminal) ayuda a restablecer equilibrio”, enfatizó Jacob de Christophersen.
También se aguarda a que el proyecto pueda suplir, en alguna medida, la afectación de la medida argentina de no permitir que carga de exportación de ese país haga trasbordo en puertos uruguayos. “Algo va a paliar. En un grado no radical, va a tener cierta influencia. Sobre todo si la terminal se convierte en terminal para hacer operaciones de top off, de completar barcos”, explicó Jacob.
Perazzio dijo que al contar con un puerto de atraque, la futura terminal de granos y chips de madera “va a ayudar a que no haya demora”, y hará los movimientos más directos y ágiles. “Si tenés un campo en Minas y tenías que llevar la soja a Nueva Palmira y ahora podrás llevarla Montevideo, el costo va a ser otro, será sustancialmente menor. Toda la zona este y al este de la Ruta 5 serán beneficiadas”, aseguró Jacob.
Los dos empresarios afirmaron que en un principio se moverá grano local, incluso con la alternativa de bajar granos por barcazas hasta Montevideo. Luego, observarán cómo está el mercado y si cabe movilizar granos de otras nacionalidades, como el paraguayo.
Y, más allá de los camiones que ingresarán a la terminal cargados de graneles, “tenemos la esperanza de llegar a un acuerdo para hacer una especie de intermodal con el ferrocarril, y así traer el grano de toda el área central del país”, aseguró Jacob. (El Observador)
23/05/14

