La erupción del conflicto en el Cáucaso, ha encendido múltiples alarmas, entre las que se incluye el rol de “pivote” que cabe a Georgia en el aprovisionamiento de petróleo de Asia Central hacia Occidente.
La erupción del conflicto en el Cáucaso, ha encendido múltiples alarmas, entre las que se incluye el rol de “pivote” que cabe a Georgia en el aprovisionamiento de petróleo de Asia Central hacia Occidente.
Aunque no posee significativas reservas propias de gas y petróleo, Georgia es un punto clave de tránsito para el hidrocarburo de la región del Caspio, destinado a Europa y los EEUU.
Como elemento crucial, cabe destacarse que se trata de la única ruta proveniente de esta región productora de creciente importancia, que en la práctica evita tanto el paso por Rusia como por Irán.
El oleoducto Baku-Tbilisi-Ceyhan, de 1770 km y cuya construcción costó tres mil millones de dólares, entró en servicio pleno el año pasado.
Se trata del segundo del mundo en longitud, y bombea alrededor de un millón de barriles diarios desde Baku – ciudad de Azerbaijan ubicada sobre la costa del Mar Caspio -, hacia Yumurtalik, puerto turco sobre la costa del Mediterráneo. Desde este punto el crudo es cargado en superpetroleros.
La ruta, evita la congestionada línea de navegación del Bósforo.
Cerca de 250 km del tendido pasa a través de Georgia, y unos 55 km lo hacen sobre Ossetia del Sur. El oleoducto corre también por las cercanías de Abkhazia otra zona secesionista de la región de Georgia.
La seguridad de la línea ha sido materia de preocupación aun antes de su construcción.
El primer gran ataque sufrido por el oleoducto tuvo lugar la semana pasada en Turquía, donde una parte del tendido fue destruido por separatistas kurdos.
El flujo –que implica más del uno por ciento del abastecimiento global – debió se interrumpido, situación que se aprecia se extenderá durante algunas semanas, hasta tanto se extingan los incendios, y se reparen los daños.
El riesgo de otro ataque por parte de los separatistas en Georgia, es muy real. Los rebeldes georgianos de las regiones en conflicto ya han amenazado en el pasado con sabotear el tendido.
El oleoducto – del que la petrolera británica British Petroleum (BP) posee el 30% -, está enterrado en toda su extensión, lo que dificulta en cierta medida los atentados.
Fue concebido en los 90, como una forma de cortar la dependencia energética del Medio Oriente y de Rusia, y fue siempre un proyecto de alta carga política.
Rusia, que considera al Cáucaso como una zona de su propia esfera de influencia, quiere que el petróleo del Asia Central se exporte a través de su territorio, y por tanto siempre se opuso a la construcción del oleoducto.
La obra fue una de los proyectos de construcción privada más extenso, y está controlado por un consorcio que incluye a BP y a los grupos estadounidenses Chevron y Conoco Philips, a la francesa Total y a la compañía petrolera estatal de Azerbaijan.
BP se mostró confiada en que la tubería estará segura, y descartó que estuviere amenazada por el actual conflicto en Ossetia del Sur.
La empresa agregó que el incendio ocasionado en Turquía, implicó el desvío de la producción a través de otros oleoductos, y por ferrocarril hacia puertos de Georgia, sobre la costa del Mar Negro.
(Fuentes: The Times; Maritime News; 11/08/08)
11/08/08
Traducción de NUESTROMAR

