A pesar del antecedente del hundimiento de la Tanita, no reportarían las salidas desde el área 39
A pesar del antecedente del hundimiento de la Tanita, no reportarían las salidas desde el área 39
La Prefectura Naval afirmó que el Instituto de Conservación de Ballenas no reportó ninguna salida al mar durante su estadía en el área natural protegida número 39. Esto confirmaría que la ONG “realizó su tareas sin informar a ninguna autoridad y puso en riesgo a su tripulación. Sin esta información, la fuerza no tiene conocimiento si una embarcación se pierde o sufre algún accidente”.
Además, según una fuente consultada por El Diario, los investigadores de la ONG realizaron sus estudios en una embarcación sin un patrón de ballenas y habrían usado un bote sin matrícula.
Sin reporte
Desde el alto mando de la fuerza marítima señalaron que desde el Área 39, donde funcionan las ong´s ambientalistas Fundación Patagonia Natural e Instituto de Conservación de Ballenas no tienen registrada ninguna salida desde abril de este año, cuando especialistas del CONICET fueron a efectuar un estudio en alta mar y dieron aviso. Esta confirmaría la denuncia de una persona cercana al tema que manifestó que “los investigadores del instituto llevan a cabo sus tareas en el golfo San José sin avisar a nadie”.
Por otro lado, el ICB señaló este año en uno de sus reportes que “cada semana recolectaron muestras de plancton en Península Valdés, gracias al apoyo logístico de empresas de avistaje (…)”. Sin embargo, esta misma fuente resaltó que “también fueron a alta mar en otras oportunidades con la embarcación que hay en el 39”.
El peligro
“Lo peor es que lo hacen sin ningún patrón de ballenas y veedor que los controle. Además, su embarcación no tiene ni matricula. Esto es peligroso y necesita de alguien autorizado por la subsecretaría de Turismo y Áreas Protegidas. En caso contrario, se estaría en una infracción y se pondría en peligro a la tripulación que lleva la embarcación”, señaló el denunciante.
Un antecedente que habla del nivel del riesgo al que se expondrían los investigadores ocurrió el año pasado cuando se hundió La Tanita. La instrucción de la causa determinó que lo más probable es que esa lancha haya sido desestabilizada por el salto de una ballena. Precisamente la especie que estudian los científicos del ICB. A este elemento se le suma que tampoco realizarían los despachos necesarios ante la Prefectura. Factor que haría más difícil encontrarlos en caso de que se pierdan en el mar. Y entre otras cosas, demuestra que estas organizaciones ambientalistas realizan sus estudios o actividades sin darle cuentas a nadie a nivel local o provincial. No solo recientemente se descubrió a la investigadora norteamericana realizando estudios “reservados” para la marina estadounidense argumentando estar estudiando ballenas, sino que luego se constató que en múltiples oportunidades en el sitio se promueven visita de turismo estudiantil pseudo-científico para lo cual no está habilitado el predio de Península, sino que ahora además embarcarían sin atenerse a las disposiciones que rigen para toda embarcación que opere en el Patrimonio de la Humanidad.
La primera infracción en el 39
Según el reporte del ICB de 2004, en agosto de ese año, recibió “a un grupo de 21 estudiantes y tres profesores de Nueva York a Península Valdés con el objetivo de trabajar junto al equipo del ICB, conocer a las ballenas y aprender sobre la historia natural y social de la región”.
Los estudiantes pertenecían al “Hauppauge High School y viajaron a la Argentina en el marco de un programa educativo-ambiental coordinado por la organización Western Suffolk BOCES”. La planificación de las actividades “estuvo a cargo del ICB y una vez en Península, Mariano Sironi, director científico del instituto, y Diego Taboada, Presidente en Argentina de la organización que dirige a nivel mundial Roger Payne”.
El otro colegio
El director general del colegio Balmoral, Marcelo Rodiño, afirmó hace tres días que el Instituto de Conservación de Ballenas llevó a uno de sus cursos al área natural protegida denominada campamento 39. “A fines de septiembre el cuarto año visitó el campamento en el marco de un proyecto de estudio sobre Península Valdes que se realiza todo los años. El ICB fue el encargado de organizar esta actividad. La realidad es que no conocíamos que había ningún tipo de restricción”.
También afirmaron que es el segundo año en el que van al lugar. El Diario pudo identificar a dos de los representantes del ICB en las fotos que ilustran una nota del blog de la escuela donde se describe la charla que tomaron en el 39.
Presunto turismo y articulación con el Estado
Estos dos no serían los únicos casos. Según las dos fuentes consultadas por el Diario, “alrededor de estos años han llevado a varios colegios al 39 e incluso trasladaron a universidades del extranjero con el fin de que conozcan la zona que posee una única biodiversidad “.Rodiño afirmó que no pagaron por la charla pero si realizan donaciones al instituto para apoyar sus actividades. Esto datos dejarían entrever que la ONG utiliza al lugar como un proyecto de turismo estudiantil a cambio de donaciones.
Por otro lado, pese a haber realizado una seria infracción al meter en su programa de monitoreo de ballena francas australes a una científica de la marina estadounidense sin previo aviso, el instituto participa de consejo asesor de la Administración de Península Valdes entre las organizaciones civiles que trabajan en la zona. Además realiza tareas educativas en distintas escuelas provinciales y capacitó en años anteriores a una parte del cuerpo de guardafaunas de la provincia
Qué es el 39
Según el reglamento, el área está destinada a estudios “científicos y sólo pueden entrar los investigadores que poseen un permiso otorgado por la Dirección de Áreas Protegidas, en caso contrario se estará en frente de una grave infracción”. Con este fin es que esa zona cuenta con una casa y una embarcación para llevar a cabo los estudios marinos. Dos de los dos organismos que trabajan en el lugar son el ICB y la Fundación Patagonia Natural, quién es la que está a cargo del campamento 39.
El instituto en cuestión
Por otra parte, esto se suma a otra irregularidad protagonizada por la organización. A pesar de que se comprobó que la investigadora de la marina estadounidense ingreso sin permiso bajo uno de sus proyectos, el instituto no fue sancionado. Además, la ONG continúa con su programa de monitoreo de ballenas francas australes llevado a cabo en Península Valdés.
Debido al caso de Susan Parks, científica premiada por el presidente Barack Obama por su tarea en el Departamento de Defensa, la Dirección de Flora y Fauna endureció las normas para que los especialistas extranjeros realicen programas de estudios en Chubut.
Sin embargo, su directora, Silvana Montanelli, afirmó que “no cree que el ICB haya tenido mala intención”. El Diario comprobó que la ONG conocía la relación entre la especialista y el departamento de Defensa norteamericano. Pese a eso, la subsecretaría de Turismo y Áreas Protegidas, dirigida por Florencia Papaiani, aún no tomó cartas en el asunto.
Qué es el ICB
Según su portal, “es una organización sin fines de lucro fundada en 1996 con el propósito de proteger a las ballenas y su medioambiente mediante la investigación y la educación”. Su centro de operaciones se encuentra en Buenos Aires y es la representación en Argentina del Whale Conservation Institute dirigida por Roger Payne.
Uno de sus principales proyectos es el de monitorio de ballenas francas australes que se realiza todos los años en Península Valdés.
31/10/10
DIARIO DE MADRYN
