Prácticos rebaten a armadores y desatan un debate sobre costos (Brasil)

(FNM) Los prácticos, profesionales habilitados por la Marina que asesoran a los capitanes en la entrada y salida de los puertos, abrieron fuego contra los armadores. Sostienen que la tesis de que el gobierno quiere flexibilizar la formación profesional para bajar los precios del servicio es falsa y está siendo sembrada por algunas empresas.

(FNM) Los prácticos, profesionales habilitados por la Marina que asesoran a los capitanes en la entrada y salida de los puertos, abrieron fuego contra los armadores. Sostienen que la tesis de que el gobierno quiere flexibilizar la formación profesional para bajar los precios del servicio es falsa y está siendo sembrada por algunas empresas.“El gobierno federal siempre mostró celo con la seguridad de la navegación, de la vida humana en el mar, de las instalaciones portuarias y del medio ambiente. Cuando se dice que la unión esta considerando eso, la gente entiende que es la unión de los armadores internacionales, no la Unión Federal”, disparó el asesor ejecutivo de la Dirección de Practicaje de Santos, Marcos Matusevicius.

Los armadores están obligados por ley a contratar el servicio de praticaje, que es regulado por la Marina y no tiene competencia. Los valores son negociados entre las partes. Cuando no hay acuerdo, la Marina fija los precios, por medio de la Dirección de Puertos y Costas (DPC). La DPC tiene doce procesos concluidos, dos cerrados (hubo conciliación), tres interrumpidos y uno recién iniciado. Aún sin pago, el práctico no puede dejar de atender al buque.

En los últimos años, los armadores comenzaron a reclamar lo que consideran altos costos del servicio. Los prácticos, por su parte, dicen que los precios son compatibles con los internacionales. En el gobierno no hay consenso sobre esta cuestión y Brasilia estudia incluir en el paquete portuario la creación de una comisión interministerial para estudiar el tema.

“Si la discusión empieza de cero, sin preconceptos, vamos conversar. Ahora, cómo vamos a decir si es caro o barato si no lo comparamos con nada? Se pregunta el presidente del Consejo Nacional de Praticaje (Conapra), Ricardo Falcão.

Para este profesional, el objetivo de los armadores no es trasladar las reducciones de costos a los exportadores e importadores, sino ampliar los márgenes de lucro,  por lo que resultaría vacío el argumento de que, disminuyendo los precios de las maniobras en los puertos, caería el flete  marítimo y, consecuentemente, el costo Brasil, como quiere el gobierno. Consultados, las asociaciones de las empresas de navegación no se manifestaron.

En los últimos años, las compañías de navegación de ultramar y de cabotaje llevaron el pleito de reducción a Brasilia, comparando números con los de puertos internacionales. La antigua gestión de la Secretaría de Puertos (SEP), entonces a cargo del ex-ministro Pedro Brito, tomó la versión de las empresas. Decía que por tratarse de un servicio compulsivo, el poder de negociación de los prácticos era mayor que el de los armadores. El estudio fue descalificado por los prácticos que presentaron otra investigación.

En 2010, la SEP elaboró un borrador de decreto que creaba una comisión nacional para asuntos de practicaje. El objetivo era “proponer una metodología de formación de precios en cada zona de practicaje y medidas para el perfeccionamiento de las normas y reglamentos del servicio”. El gobierno, sin embargo, no efectivizó el decreto. Desde esa vez, pretende desmenuzar el asunto. “Si la conclusión es que está caro, entonces el gobierno debe tomar medidas para bajarlo. Pero eso es una conclusión, no puede ser una premisa”, enfatiza Falcão.

Según él, en promedio, casi todos los puertos de Brasil “están costando entre USD 1.500 y USD 1.700 para buques que llegan a tener 8.000 contenedores”. La excepción es la cuenca amazónica, que prevé más de un día de operación y dos prácticos a bordo. Los números oscilan conforme a las variables (tipo y tamaño de barco, distancia de navegación, complejidad de la maniobra), lo que dificulta una visión uniforme de los valores en las diferentes zonas de practicaje y enturbia la discusión.

En Santos, por ejemplo, fueron acordados valores por maniobra de entre R$ 5 mil a R$ 20 mil, explica la Marina en una nota. A partir de cierto arqueo bruto del barco (normalmente 60 mil toneladas), se establece un plus por tonelada. El practicaje de Santos realiza en promedio 35 maniobras diarias.

El diario Valor consultó algunos de los últimos reportes publicados por DPC y verificó una amplia gama de cifras en diferentes zonas de practicaje. En el puerto do Rio una maniobra va desde R$ 4.300 a R$ 19.300. Tales valores son aplicados a un grupo de armadores que no tienen acuerdo con el Practicaje de Rio desde 2010 y que representan el 8% del movimiento total de la zona de practicaje del Estado, dice Conapra.

“No es posible gastar con un práctico más de lo que se gasta con los remolcadores. A veces tres remolcadores cuestan menos que un práctico. El remolcador es una máquina, con cinco personas a bordo”, dice una fuente que pide anonimato.

La Marina desmiente que se esté estudiando prescindir del servicio de practicaje. Pero destaca que, en los casos  en que existan capitanes de embarcaciones brasileras que cumplan todos los requisitos previstos en las normas, “podría analizarse eventualmente la dispensa”. La posibilidad ya existe, pero todavía no ha sido sido utilizada.

Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: Valor Econômico y Portos e navios

27/11/12

FUNDACIÓN NUESTROMAR

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