Al parecer la empresa Arbumasa no gana para sustos, primero fueron los irascibles operarios que denunciaban falta de pago de horas nocturnas, después el rumor de un incendio de un potero que no fue confirmado, y finalmente el espectáculo para alquilar balcones que ofreció otro potero, el Arbumasa XXVII, quien al salirse del canal y quedar encallado en una roca, a escasos 20 metros de la costa justo al frente de la empresa armadora puso en vilo a los trasnochados marineros que gritaban espantados:“¡nos hundimos, nos hundimos!”.
Al parecer la empresa Arbumasa no gana para sustos, primero fueron los irascibles operarios que denunciaban falta de pago de horas nocturnas, después el rumor de un incendio de un potero que no fue confirmado, y finalmente el espectáculo para alquilar balcones que ofreció otro potero, el Arbumasa XXVII, quien al salirse del canal y quedar encallado en una roca, a escasos 20 metros de la costa justo al frente de la empresa armadora puso en vilo a los trasnochados marineros que gritaban espantados:“¡nos hundimos, nos hundimos!”.
Aunque el temor de los hombres fue aplacado por la inmediata intervención de Prefectura, que tras convocar a las dos lanchas de practicaje que partieron rumbo a la zona donde se encontraba el buque y una vez que lograron enfilarlo nuevamente lo obligaron a retornar al puerto para constatar de que el mismo no tenía ninguna avería, trámite que llevó un poco menos de 30 horas.
Ya amarrado el buque en el muelle, los directivos de la empresa sin hacer demasiadas preguntas habrían tomado la drástica resolución de echar al capitán y al primer oficial, reemplazando al primero por un hombre de nacionalidad peruana, según deslizó una fuente.
Lo cierto es que más allá de las risas que provocó este episodio inédito, no pocos tripulantes mostraron su preocupación ante el percance y cargaron las tintas contra la empresa armadora al asegurar que ésta habría adelantado la salida del buque que en principio estaba acordada para el día siguiente, “no es chiste, el buque se escoró 30 grados, pero la empresa tiene la culpa, parece que estaban apurados, nos metieron a todos en el barco y nos obligaron a salir y el capitán y primer oficial estaban entre San Juan y Mendoza, y se salieron del canal”, confiaron algunos hombres que pidieron absoluta reserva.
Tras la salida del capitán y el primer oficial, al menos 10 hombres habrían decidido desembarcarse de manera voluntaria del buque, de ese modo los nuevos tripulantes tuvieron que amainarse ante el carácter hosco de los que se quedaron.
En ese sentido se supo que el nerviosismo de los hombres generó tensiones, “dos ya se pelearon por el volumen de la música, pasa porque todos estamos nerviosos y con miedo, salimos ahora y no sabemos si el buque se rompe y nos morimos, ya que ni siquiera lo llevaron a dique”, señaló un marinero que llamaba a nuestra cronista mientras el buque soltaba las amarras.
Quien le puso una cuota de certeza ante tanto rumor fue el Prefecto Principal Miguel Quartino quien indicó que el Arbumasa XXVII estaba en óptimas condiciones para hacerse nuevamente a la mar. “Los marineros en ese sentido que se queden tranquilos porque se hizo una inspección subacua del casco con buzo profesional y otra inspección a flote por personal de Prefectura y se corroboró que no tenía vía de agua, también se hizo una inspección de máquina donde se verificó que las condiciones de hélice y línea de eje son óptimas”, señaló Quartino. Por parte de la empresa, los directivos consultados se negaron a realizar declaraciones sobre el hecho.
09/04/07
PESCA & PUERTOS
