El Intendente de Mar del Plata elogió los principios que rigen la política pesquera de Chubut y Santa Cruz.
El Intendente de Mar del Plata elogió los principios que rigen la política pesquera de Chubut y Santa Cruz.
El jefe comunal marplatense Daniel Katz, al calificar positivamente el manejo pesquero de Chubut y Santa Cruz marcó claras diferencias con lo que sucede en la Prov. de Buenos Aires, donde en mas de una oportunidad se tiene una mirada crítica sobre la política pesquera del polo pesquero patagónico.“En Chubut o Santa Cruz la pesca es una cuestión de Estado.
Más allá de las diferencias internas que pudieran existir allí, son las administraciones provinciales las que habitualmente se ponen al frente cuando hay que ir a pelear algo a nivel nacional”, señala Katz en plan de comparación implícita. Ese diagnóstico para Chubut y Santa Cruz no se repite, dice Katz sin decirlo directamente, en la provincia de Buenos Aires. Y en esto, reconoce el propio jefe comunal, Mar del Plata tiene su cuotaparte de responsabilidad: “Aunque últimamente logramos unificar ciertas posiciones la división es un problema endémico de la ciudad y en el tema pesca se nota muchísimo más.
Mar del Plata tiene que aprender mucho sobre cómo ha funcionado la Patagonia en este sentido”.Y sigue diciendo: “En la provincia de Buenos Aires la pesca está en un pelotón muy amplio junto a otros temas, el campo entre ellos”. Es como si todavía hoy la pampa húmeda siguiera mirándose el ombligo de espaldas al mar. No es secreto, es una realidad palpable, de carne y hueso: el campo sigue ocupando un espacio infinitamente mayor que la pesca. Es una realidad que viene de lo hondo de la historia y que implica, entre otras cosas, cuestiones culturales.
Hay en Mar del Plata una sensación y se traduce del siguiente modo: cada vez que hay un conflicto gordo con el tema de la pesca la ciudad debe ir a tironear de la manga a la provincia o bien a la Nación. Y no siempre, siguiendo esta línea de argumentación, las respuestas son las esperadas.
Hechos concretos: Katz ya estuvo con Gerardo Nieto. Fue a preguntar si Mar del Plata podía tener más merluza, justo en un momento de declive biológico del recurso. La respuesta, no lo dijo el intendente públicamente, fue una diplomática negativa. Katz también habló sobre el tema con Oscar Fortunato, el hombre de la pesca en tierras bonaerenses. En público las palabras, la mayor parte de las ocasiones, guardan cierta mesura. En privado, también la mayor parte de las ocasiones, esa mesura tiende a diluirse. En público el jefe comunal pide una mayor cohesión puertas adentro de Mar del Plata pero al mismo tiempo envía el mensaje hacia fuera, hacia la provincia. Traducido: pide que la administración provincial se ponga la camiseta de Mar del Plata cuando de posicionamientos pesqueros se trata.
En provincia juran y perjuran que ese acompañamiento existe per se. Como en toda relación de convivencia (y conveniencia) por momentos hay mayor acercamiento y en otros lo que prima es la lejanía. En el caso de Mar del Plata el termómetro social tiene en el puerto un factor de medida preponderante. Por esto mismo cuando hay ruido en la pesca las luces de alerta empiezan a encenderse. Lo que sucede alrededor de la pesca y su industria, antes o después, repercute en el resto de la ciudad. “No me importa que me consideren un pedigüeño”, le decía Katz a Mirtha Legrand algunos días atrás en uno de sus almuerzos en el primer piso de un conocido hotel cinco estrellas en pleno corazón de Playa Grande.
La frase en cuestión evidencia, de una u otra manera, el poco margen de autonomía que muchas veces tienen las administraciones municipales en temas pesados. En este caso el puerto marplatense es manejado por la provincia en su parte operativa y la nación en su parte pesquera. Más ejemplos en Mar del Plata: el Complejo del Hotel Provincial y el Casino, Punta Mogotes, la Estación Ferroautomotora, todo esto está bajo control externo a la ciudad. Cada vez que se debe tomar una decisión Dios, que está en todas partes, tiene su oficina en Capital.
17/03/07
THE FISHMALL
