La reactivación en reparaciones no termina de afirmarse con la construcción. El interrogante financiero.
La reactivación en reparaciones no termina de afirmarse con la construcción. El interrogante financiero.
Desde hace mucho tiempo la gente vinculada a la industria naval viene insistiendo que este es un sector que requiere herramientas financieras especiales para arrancar y avanzar para responder a la importante demanda nacional e internacional y confirmarse como un factor estratégico para el desarrollo productivo.
Parece que esta situación comienza a reconocerse a nivel oficial no sólo por las necesidades del sector en sí, sino porque en diversos foros convocados desde el Gobierno se da cuenta de que varios sectores de la industria muestran la misma necesidad para resolver problemas como el del sector naval, en parte sanear algunas cuentas y entrar en el circuito formal. Así conseguir una herramienta clave como la prefinanciación, resulta fundamental para la actividad.
Si bien se puede decir “mal de muchos consuelo de tontos”, este reconocimiento de las autoridades de las necesidades de crédito para toda la industria de bienes de capital es un buen comienzo para resolver la problemática.
“Nuestro reclamo quizá no era tomado con demasiada seriedad. Ahora se ve que lo que es un problema sectorial, aparece señalado por otros sectores de la industria en distintos foros. Lo vimos en la mesa sobre bancarización que convocó el Banco Central o el foro del Observatorio Pyme, donde sale a la luz el bajo nivel de bancarización de la industria y por otro lado otros sectores que producen bienes de este tipo necesitan herramientas financieras específicas ya que han utilizado toda la capacidad ociosa instalada y están llegando al límite. No hay que olvidar que 90% del producto industrial esta hecho por Pymes y que son los que más sufren este problema. Allí también se descubre que en los últimos años la inversión en muchos sectores fue realizada por las propias empresas y no por la toma de crédito financiero. Ahora que necesitan acceder al crédito para crecer ven que la financiación no aparece. En definitiva, más allá de nuestra problemática puntual hay una situación compartida por otros sectores. Esto permite que nos escuchen más, porque hay más voces diciendo lo mismo y por ende que tengamos más posibilidades de conseguir una respuesta.”, argumenta el presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina, Juan Torresín.
Precisamente, dice, la industria naval argentina tiene capacidad ociosa porque en general aún no ha podido arrancar, especialmente en lo que es la construcción. El hecho de que desde diversos niveles de gobierno haya una toma de conciencia del problema de financiamiento a la industria en general, es muy positivo, aunque también quizá conlleve la paradójica situación de que los sectores que ya arrancaron tengan soluciones más rápidas a sus demandas frente a las que se ofrezcan a la industria naval.
“Vemos que para muchas industrias se hace difícil armar las prefinanciaciones. Los factores por los que se llegó a este problema son similares, pero es evidente que quien ha tenido que ofrecer este tipo de financiamiento ha preferido encarado negocios mejores y menos difíciles de entender. De todos modos existen indicios de cambios. Esos foros, donde incluso se cuestionó la normativa que rige a las entidades financieras, de forma que haya una flexibilización para acceder a créditos de este tipo- están dentro de los ámbitos donde existe poder para revertir la situación. Ya es importante que el Banco Central encare este tema y que sea el lugar donde pueda salir una respuesta.
Otro elemento muy positivo en este sentido es el cambio que se quiere aplicar en la estructura del BICE y que apunta a una normativa para que el Banco pueda operar al largo plazo. Peirano, su titular, conoce muy bien estas cuestiones”, dice el directivo.
Bodega
Según el directivo de FINA, otro de los temas positivos por estos tiempos es que el Estado comienza a tomar conciencia de la falta de bodega que hay en el mercado y que esta situación puede traer un problema al país al corto plazo si no se busca y encuentra una solución. Torresín advierte que desde distintos ámbitos del gobierno se está analizando el mercado como para plantear algún tipo de respuesta a esta situación, incluido un programa para la construcción de barcazas y remolcadores.
“La hidrovía está explotando en cuanto a movimiento, en los últimos dos meses entraron 120 barcazas usadas e incluso dos remolcadores de los años ´50, una barbaridad”, dijo.
Claro que todo ese tonelaje se va a bandera paraguaya.
“Nosotros debemos tener es una oferta de bienes, sino el operador los va a buscar a otro lado”, advierte Torresín.
Por otra parte, recuerda que desde hace tiempo la FINA viene proponiendo que se defina una autoridad que este específicamente dedicada al tema de la industria naval. Agrega que la subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, ámbito donde se manejan estas cuestiones, tiene una muy buena predisposición, pero al mismo tiempo muchos temas para atender y esta problemática requiere una dedicación exclusiva. “Si no tenemos una respuesta en este sentido es muy difícil para el sector solucionar los problemas de base que se presentan”, señala el directivo.
No deja de lado el factor de la necesidad de estabilidad política que se requiere para que estos proyectos de envergadura avancen.
“No cabe duda que estamos perdiendo tiempo precioso, y es irrecuperable. Pero queremos seguir avanzando”, nos dice.
Precisamente la industria trabaja a su ritmo, los contratos vinculados al Nación leasing están vigentes y hay en ciernes un plan de la secretaría de Industria para encarar la construcción de barcazas y para acomodar las exigencias para la pre financiación.
Por ejemplo, el astillero que maneja Torresín consiguió el OK de la provincia de Santa Cruz para armar la pre financiación y probablemente en el segundo semestre estará arrancando con un contrato de construcción de remolcadores.
Un aliciente para la industria es la reacción que están teniendo algunos armadores, por ejemplo, en cuanto a incorporar más bodega y en ciertos segmentos de renovación de la flota como barcazas y especialmente buques tanque. Claro que en muchos casos entran unidades del exterior….
“Desde el Estado hay una poco más de conciencia sobre la situación real de los astilleros y además que se necesita dar una respuesta a la demanda de fletes, no hay que olvidar que el crecimiento de la carga a una tasa de 10-15% anual implica replicar en la oferta de bodega, por ejemplo, a esta tasa significa incorporar 150-200 barcazas más. No tenerlas puede producir un cuello de botella a la exportación”, agrega.
Hay algunos astilleros que todavía no pueden arrancar. El ejecutivo insiste en que se ha subestimado el estado al que habían llegado y en ciertos casos no se entiende cómo involucrarse con este tipo de industria.
Torresín cita el ejemplo de un programa de construcción de barcazas en serie que tuvo un astillero de Rosario apadrinado por uno de los más grandes cargadores del país y sin embargo no resultó. Para el directivo quizá la apuesta de parte de los involucrados no fue total, el respaldo financiero quizá no se dio en la dimensión necesaria, teniendo en cuenta la particularidad de la industria, sus necesidades y su estado. “Cuando existe la voluntad de llevar proyectos adelante, este tipo de problemas se solucionan, creo que allí faltó al cliente involucrarse más y dar la respuesta al astillero en el momento adecuado. La realidad es que la industria tiene muchos problemas que solucionar y hay que estar muy encima para poder hacerlo”, advierte.
Añade que el programa que prevé la secretaría de Industria, tendrá éxito en la medida en que se entienda cómo son estos procesos, “hay que ponerle voluntad y un seguimiento permanente. Para la entidad que financia se hace muy difícil avanzar a partir de las normativas actuales para dar créditos y la relación capital propio y prestable con la que debe manejarse.
Recordemos que cuando se habla de financiamiento de la industria naval, debe tenerse en cuenta que una sola obra muchas veces supera el valor del propio astillero”, dice.
Mayo 2008
MEGATRADE nº 182
