La adopción de las medidas que correspondan para asegurar la sustentabilidad de la pesquería de la merluza hubbsi no encuentra oposición, al menos pública. Todos, autoridades, empresarios y trabajadores, saben que como lo ha dicho el Subsecretario de Pesca de la Nación, “si no hay peces, no habrá pesca”.
La adopción de las medidas que correspondan para asegurar la sustentabilidad de la pesquería de la merluza hubbsi no encuentra oposición, al menos pública. Todos, autoridades, empresarios y trabajadores, saben que como lo ha dicho el Subsecretario de Pesca de la Nación, “si no hay peces, no habrá pesca”.
También hay coincidencia que se han alejado los horizontes de recuperación biológica de la especie, realidad anticipada por los investigadores del INIDEP y confirmada en los hechos por el recorte de más del 20 por ciento dispuesto para el presente año por la Resolución 65/07.
También hay consenso sobre la urgente necesidad de involucrar en el problema a otros estamentos gubernamentales, porque para hacer frente a la crisis y atenuar el impacto económico y social que inevitablemente sobrevendrá se requiere un conjunto de acciones que exceden los resortes de las atribuciones de las autoridades de pesca de la Nación o de las provincias. Desde el Ministro de Economía, el de Trabajo, la Cancillería hasta la Ministro de Desarrollo Social o el Congreso de la Nación, no pueden permanecer ajenos al problema, por el contrario, deben ser parte de la solución.
En el escenario aparecen algunas señales de madurez que merecen destacarse y que deben recibir un claro respaldo político para que no queden solamente en buenas intenciones. Así desde los gremios marítimos que estarían dispuestos a postergar sus reclamos salariales como forma de contribuir a lograr una cierta recuperación de la rentabilidad de las empresas que les permita conservar sus fuentes de trabajo o la iniciativa de la delegación del SOMU de Comodoro Rivadavia de convocar al resto de las delegaciones en busca de alternativas frente al recorte de las asignaciones de merluza. Desde Mar del Plata, la iniciativa de un concejal proponiendo declarar la emergencia del sector pesquero o la racionalidad y prudencia de las declaraciones del ministro Coordinador de Gabinete de la provincia de Chubut, Norberto Yauhar, que admite que no le hará a la Nación ningún reclamo de mayor porcentaje de merluza teniendo en cuenta el estado biológico del recurso, pero que sí cuestionará la metodología de asignaciones que disc riminó a las empresas de Chubut al no aplicar “la misma vara para todos”.
Y en cuanto al sector empresario y más allá de las ya tradicionales acusaciones cruzadas y pirotecnia verbal entre cámaras que agrupan a distintos tipos de flota, en la mayoría se percibe una gran preocupación y voluntad de hacer los esfuerzos necesarios para alcanzar un ambiente de concertación que permita superar la coyuntura con el menor costo posible en términos de empleo y con la participación de todos los sectores. Ciertamente la consecución de este objetivo no es compatible con denuncias injuriosas a partir de falsos razonamientos que inducen a errores.
La crisis de la merluza está presente, que no haya llegado para quedarse dependerá de todos, pero no todos tendremos el mismo grado de responsabilidad para que se supere. La intervención de quienes tienen el deber legal de hacerlo y la responsabilidad de gobernar exige actuar con imparcialidad y ateniéndose a los mandatos de la ley Federal de Pesca para buscar y concretar a través de razonamientos compartidos, que aúnen conocimientos científicos y voluntades, las soluciones de corto plazo que permitan alcanzar la consolidación sustentable de la pesca argentina.
21/01/08
PESCA & PUERTOS
