(FNM) Los enormes galpones construidos a orillas de Lagoa dos Patos, en el Polo Naval de Rio Grande, están prácticamente abandonados. En un área equivalente a 56 canchas de fútbol, la maleza y el óxido comienzan a esconder parte de un pasado reciente de grandes construcciones en la ciudad. Hasta hace muy poco tiempo, el lugar – que es sede del astillero QGI, (ex Quip)- acogía a millares de trabajadores llegados de distintas partes de Brasil para ayudar a construir las grandes plataformas de petróleo nacionales.
(FNM) Los enormes galpones construidos a orillas de Lagoa dos Patos, en el Polo Naval de Rio Grande, están prácticamente abandonados. En un área equivalente a 56 canchas de fútbol, la maleza y el óxido comienzan a esconder parte de un pasado reciente de grandes construcciones en la ciudad. Hasta hace muy poco tiempo, el lugar – que es sede del astillero QGI, (ex Quip)- acogía a millares de trabajadores llegados de distintas partes de Brasil para ayudar a construir las grandes plataformas de petróleo nacionales.
Hoy, solo algunos guardias y técnicos deambulan por el astillero para garantizar la seguridad de equipamientos millonarios. Creado en 2005, Astillero QGI – de Queiroz Galvão e Iesa – fue el primero en construir plataformas en Rio Grande, ciudad localizada a 317km de Porto Alegre. Después vendrían EBR – Astilleros do Brasil, de Toyo Setal; y Rio Grande, de Ecovix (brazo naval de Engevix).
En su momento, el escenario de inversiones crecientes de Petrobras prometía encargos –por lo menos- para los próximos 20 años. En ese clima de optimismo, la ciudad de Rio Grande vivió una corrida de nuevos negocios. Durante el auge de las construcciones, en 2013, el polo empleaba a 24.000 trabajadores.
Con el aumento de la renta, la economía del municipio comenzó a crecer con una tasa del 20% anual, según recuerda el alcalde de Rio Grande, Alexandre Duarte Lindenmeyer. “A partir de 2007, el presupuesto del municipio se triplicó, posicionándolo en el cuarto lugar dentro del Estado, en términos de PBI”.
Pero, a mitad de camino, la Operación Lava Jato, que investiga la corrupción en contratos de Petrobras, alcanzó de lleno a la ciudad. Con el involucramiento de los socios de los astilleros en el escándalo, el encarcelamiento de los ejecutivos y la prohibición de nuevos contratos de las empresas con la petrolera estatal, el período de bonanza se convirtió en proyectos interrumpidos, incumplimientos y desocupación. “Los 20 años se transformaron en un fin de semana”, afirma el presidente de la Cámara de Comercio de la Ciudad de Rio Grande Torquato Ribeiro Pontes Netto. En su opinión, el clima de optimismo dio lugar a un fuerte sentimiento de inseguridad.
De los 24.000 trabajadores de 2013, quedaron alrededor de 9.000, afirma el presidente del Sindicato de Trabajadores de Industrias Metalúrgicas de Rio Grande, Benito de Oliveira Gonçalves. La mayoría trabaja para Ecovix, que se encuentra en dificultades para continuar la actividad por falta de fondos y ha venido produciendo constantes despidos. En EBR, a su vez, se está finalizando la última unidad contratada y no hay previsiones de nuevas órdenes de construcción.
Efecto cascada
La reducción de la renta y la actividad en los astilleros provocó un efecto cascada en Rio Grande. En ausencia de demanda, otros establecimientos, como hoteles y restaurantes, quedaron ociosos y también comenzaron a despedir personal. “El comercio se deterioró en forma acelerada. En algunos sectores, se produjo una reducción del 50% en las ventas”, sostiene el presidente de la Cámara de Comercios minoristas de la ciudad, Carlos André Pavão Xavier.
El dirigente explica que la alternativa fue la de ofrecer promociones para aumentar la caja, como en el caso del sector de vestuario y hasta en los mismos restaurantes. El “rodízio” de carne, que en la época de auge costaba R$ 89, ahora se ofrece por R$ 49.
El sector hotelero, que hasta hace poco tiempo casi no disponía de vacantes para atender la demanda, hoy trabaja con un 30% a 40% de ocupación, según testimonia Luiz Carlos Hilário, dueño de la red Villa Moura, que tiene cuatro hoteles en la ciudad. Explica además, que cinco años atrás, el sector disponía de 1.500 camas y con el desarrollo del polo se hicieron inversiones en nuevos establecimientos, llevándose la capacidad a 2.800 plazas. Incluso, se iniciaron construcciones que apuntaba a incorporar 700 plazas más, aunque en muchos casos, estas obras se interrumpieron por la crisis.
Algo similar ocurrió con la construcción de hospedajes más económicos, para satisfacer la demanda de muchos trabajadores llegados de otras regiones del país. El proceso llevó a la rápida construcción de 6.000 alojamientos. La construcción de algunos de ellos se terminó después de la euforia de los astilleros… “¿Y ahora? ¿Qué voy a hacer con mi negocio?”, se pregunta Maurice Bittar, que tiene un hospedaje vacío y facturas por cobrar.
Y él no es el único con deudas por cobrar. Solamente entre las firmas asociadas a la Cámara de Comercio, la deuda dejada por las compañías de servicios del polo naval es de R$ 16 millones. Y si se agregan las deudas del sector industrial la cifra sube considerablemente. Cimec, del empresario Sergio Brito, por ejemplo, tiene facturas por cobrar a Ecovix, por un monto de veinte millones de reales, y a su vez, debe dos millones en la ciudad. “Fui invitado a invertir para convertirme en proveedor. Hoy, mi empresa está quebrada”.
La esperanza de empresarios y habitantes de Rio Grande es un acuerdo entre Petrobras y QGI para la construcción de las plataformas P-75 y P-77. En el primer semestre de este año, ambas empresas rompieron su contrato en razón de un ajuste que QGI reclamaba a la estatal.
En estos días, circula la versión de que se habría alcanzado un acuerdo.
Ni Petrobras ni QGI quisieron hacer comentarios sobre el tema. Según la previsión inicial, la construcción de ambas plataformas crearía 4.500 empleos. Sin embargo, según el diario O Estado de S. Paulo, el nuevo arreglo podría emplear muchos menos, dado que buena parte del proyecto sería realizado fuera del país, quedando solo el montaje para QGI. (Portos e navios. Adaptado al español por NUESTROMAR)
10/11/15

