Mientras aún falta recuperar cientos de cadáveres en Lampedusa, crece el debate sobre las normas que se aplican en la UE.
Mientras aún falta recuperar cientos de cadáveres en Lampedusa, crece el debate sobre las normas que se aplican en la UE.
Italia se vio ayer inmersa en la polémica generada en torno a la actitud que mantuvieron los equipos de rescate tras el trágico naufragio del barco de inmigrantes frente a la isla de Lampedusa y la aplicación, a partir de ahora, de la dura legislación migratoria vigente.
El mal tiempo, con fuertes vientos y mar picado, hizo que los buzos de la Guardia Costera no pudieran sumergirse durante dos días consecutivos para recuperar los cuerpos de los más de 200 desaparecidos del naufragio del jueves pasado, que se sumarían a los 111 cadáveres ya recuperados.
Una de las posibilidades para continuar con las labores de recuperación de cuerpos sería reflotar los restos de la embarcación, según adelantaron fuentes policiales. En tanto, cuatro barcos de pesca acudieron ayer al lugar del naufragio, donde lanzaron una corona de flores mientras hacían sonar las sirenas.
Uno de los sobrevivientes del naufragio fue el capitán del barco, un tunecino de 35 años que había sido expulsado de Italia en abril y que quedó detenido.
Sólo 155 personas sobrevivieron a la travesía de dos días desde la costa de Libia, por la que pagaron 500 dólares por cabeza a los traficantes.
A la espera de una posible mejoría de las condiciones climáticas para hoy que pueda permitir encontrar nuevos cadáveres, la atención se centró ayer en los sobrevivientes del naufragio. Una vez identificados, serán investigados por la Fiscalía de Agrigento, la cabecera judicial de Sicilia a la que pertenece Lampedusa, por un supuesto delito de inmigración ilegal, un formalismo que se lleva a cabo siempre en estos casos en Italia en aplicación de la legislación vigente.
De acuerdo con la norma en vigor, el delito de inmigración ilegal no conlleva penas de cárcel, pero sí una más rápida expulsión de los indocumentados. También se estipulan multas de hasta 5000 euros, lo que en náufragos que llegan con lo puesto, como en Lampedusa, se vuelve una pena inaplicable.
Otra ley prevé el delito de complicidad con la inmigración ilegal para quien lleve a Italia a inmigrantes sin permiso de entrada, lo que se aplica tanto a los traficantes como a quienes asisten a barcos de indocumentados en apuros. “Estamos ante un fenómeno migratorio histórico, que no se resuelve agitando el miedo de la gente. Todos los remedios adoptados se demostraron contraproducentes y fallidos, porque alimentaron un circuito de xenofobia y racismo que no hace honor a nuestro país, dijo ayer desde Sicilia el ministro de Administraciones Públicas, Giampiero D’Alia.
Al debate sobre la legislación migratoria se sumó una polémica sobre la actitud de las fuerzas de seguridad en el momento del naufragio. Un diario local afirmó que dos lanchas de la Guardia de Finanzas (con jurisdicción en la zona) permanecieron en el muelle sin ser utilizadas al momento de la tragedia.
“La gente se moría en el agua mientras ellos pensaban en hacer fotos y videos. Tenían que pensar en sacar a las personas. Nosotros los hacíamos subir de cuatro en cuatro. Cuando mi barco se llenó de inmigrantes les pedimos a los agentes que los subieran a bordo. Decían que no era posible, que tenían que respetar el protocolo”, dijo ayer Vito Fiorino, dueño de uno de los pesqueros que acudieron en auxilio de los inmigrantes africanos.
Por su parte, el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, pidió que los líderes europeos traten este tema “juntos y rápido” para “encontrar una respuesta adecuada”.
Según una fuente de la Unión Europea, además, Italia solicitó que el tema migratorio se trate pasado mañana en un consejo de ministros en Luxemburgo.
06/10/13
LA NACION

