El Servicio de Guardacostas podría considerar la imposición de restricciones en el movimiento de buques en situaciones de niebla intensa, a raíz del reciente derrame de 58.000 galones (aproximadamente 220 toneladas) de petróleo en la Bahía de San Francisco. Así lo indicó el jefe del organismo.
El Servicio de Guardacostas podría considerar la imposición de restricciones en el movimiento de buques en situaciones de niebla intensa, a raíz del reciente derrame de 58.000 galones (aproximadamente 220 toneladas) de petróleo en la Bahía de San Francisco. Así lo indicó el jefe del organismo.
“Considerando el tema retrospectivamente, si hubiéremos impedido partir al buque hasta que despejara la niebla -lo que ocurrió a las tres de la tarde- habría sido preferible a los millones de dólares que los propietarios deberán pagar por las tareas de remediación”, afirmó el titular del cuerpo, el Almirante Thad Allen.
“Creo que el control de buques en situaciones de baja visibilidad es algo que probablemente podríamos considerar” sostuvo. Agregó que los beneficios de cualquier nueva regulación tendrían que ser contrastados contra los costos económicos para la industria naviera.
Allen también discutió otras posibles respuestas al derrame ocurrido el miércoles de la semana pasada cuando el buque mercante “COSCO BUSAN”, navegando con baja visibilidad golpeó con el costado uno de los soportes del puente San Francisco – Bahía Oakland, derramando petróleo alrededor de uno de los más famosos y frágiles ecosistemas, y ocasionando la suspensión de la pesca en el área afectada.
Otra de tales respuestas sería desarrollar una “matriz de riesgo” que pudiera disparar controles sobre el movimiento de buques cuando un número de factores, tales como estado del tiempo, mareas y congestión portuaria, se sumen configurando una situación de riesgo.
Después de pasar 24 horas en San Francisco, sobrevolando la bahía y reunido con los equipos de emergencias y funcionarios, Allen insistió en su defensa inicial a la respuesta al derrame desplegada por el Servicio de Guardacostas.
Sin embargo, su organización ha estado “bajo fuego”, principalmente por la demora de varias horas en advertir que el derrame era de 58.000 galones, y no de 140 como se había informado inicialmente, así como por la demora en informarlo al público.
Allen reiteró que en su impresión, los equipos estaban trabajando tan duramente para dar respuesta al derrame, que pasaron por alto el notificar a las autoridades de la ciudad y al público sobre la magnitud del accidente.
“No creo que nadie se haya quedado sentado con una taza de café, durmiendo ni cosas por el estilo”, agregó el funcionario. “Pero si encontramos que hubo alguna cosa que alguien tendría que haber hecho de otra manera, tomaremos la decisión que sea indicada”.
La Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB), está conduciendo una investigación independiente sobre el choque y sobre la respuesta inicial del Servicio de Guardacostas.
Allen dijo que su organismo trabajaría en el futuro sobre cómo responder a tales situaciones.
“Cómo manejar una situación con baja visibilidad cuando no se puede evaluar cuánto petróleo está siendo derramado, es un difícil problema. Tendremos que analizarlo y trabajarlo”, agregó.
Para Allen, incluso si el organismo hubiere informado simplemente que se había derramada una cantidad desconocida de petróleo, y posteriormente divulgado la cantidad exacta, “habría sido visto como una suerte de falta a la verdad”.
El funcionario había dicho el domingo por la noche que quería que se liberaran en 24 horas los registros de las comunicaciones entre la tripulación del mercante y el servicio de Control de Tráfico de los Guardacostas. La NTSB tomó entonces el control de los registros y del audio y se negó a hacerlos públicos, o decir cuándo lo haría.
Se ha descartado la existencia de una falla mecánica como causa del choque, y los investigadores federales están considerando las acciones de la tripulación y del práctico local.
(Fuente: Press-Telegrram; 13/11/07)
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Traducción de NUESTROMAR

