Piratas ecuatorianos asesinan a dos peruanos

Dos pescadores muertos y otro herido dejó un intento de asalto de cinco piratas ecuatorianos a una embarcación peruana en la zona del Banco de Máncora frente a las costas de Canoas de Punta Sal.

Dos pescadores muertos y otro herido dejó un intento de asalto de cinco piratas ecuatorianos a una embarcación peruana en la zona del Banco de Máncora frente a las costas de Canoas de Punta Sal.

Jhon Walter Llenque Eche, de 36 años, manifestó que vieron el bote de fibra de los pistoleros y pensaron que eran personas dedicadas a la pesca de perico.

Sin misericordia
Estos trataron de tomar el bote San Martín, donde se encontraban los peruanos, todos integrantes de una misma familia.

El primer disparo lo recibió Hipólito Llenque Purizaca en la cabeza. Otro tiro impactó en el abdomen a José Ramos Llenque Eche.

En ese instante, el patrón y dueño de la nave, José Walter Lenque Eche, de 36 años, le dijo a su padre que se lance a la bodega de la nave, pero recibió un tiro en la pierna izquierda y en la ingle.

Fugaron hacia su país
Los ecuatorianos, al ver esta situación y comprobar que los habían matado, abandonaron el asalto y huyeron a gran velocidad con rumbo al Ecuador, dejando la embarcación peruana al garete.

Jhon Walter Llenque logró arrastrarse hasta el motor de su nave, la encendió y tomó rumbo hacia otras naves para pedir ayuda.

Una hora más tarde encontró ayuda y fue auxiliado por sus compañeros de pesca de la motonave Narcisa.

En brazos de su hermano
Estos solicitaron auxilio por un teléfono, pero Jhon comprobó que su tío Hipólito Llenque, quien recibió el disparo en la cabeza, había dejado de existir.

Cuando un yate llegó en su auxilio, su hermano José Ramos Llenque, herido en el pecho y espalda, murió en sus brazos pues no recibió ayuda médica a tiempo.

Jhon fue conducido a la cinco de la madrugada al hospital de Tumbes. Tenía heridas de bala en la pierna e ingle izquierda y otra en el abdomen.

Salieron sin compañía
Por otro lado, se supo que la embarcación había sido comprada hace un año y sus dueños están pagándola por letras.

Normalmente salían con otras dos naves a realizar las faenas de pesca y evitar ser asaltados, pero esta vez las dos embarcaciones se habían malogrado y tuvo que salir sola.
Los tripulantes jamás imaginaron vivir una pesadilla.
José Hidalgo H. Tumbes

09/04/11
LA REPUBLICA.PE

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