Con el petróleo en baja a raíz de la crisis financiera internacional, que ha afectado los precios de las materias primas en todo el mundo, las miradas se vuelven sobre las posibles consecuencias para la actividad petrolera en la región.
Con el petróleo en baja a raíz de la crisis financiera internacional, que ha afectado los precios de las materias primas en todo el mundo, las miradas se vuelven sobre las posibles consecuencias para la actividad petrolera en la región.
Al perforar esta semana el piso de los 90 dólares, el barril de crudo alcanzó una caída del orden del 40 por ciento en relación a su máximo precio de 147 dólares, cotización a la que había llegado el 11 de julio último.
Sin embargo, el panorama para la región no es hoy muy distinto al de las últimas semanas y meses, en los que se venía advirtiendo una posible baja en la actividad por efecto acumulativo de la incidencia de las retenciones móviles. Se sabe, fuera que el petróleo cotizara a 145 dólares o a 90, desde el sector se viene argumentando que el techo de 42 dólares fijado como referencia interna en el país "ha erosionado la rentabilidad de las operadoras", según se reclama desde ese sector.
Por ello, aun antes de la eclosión de la crisis financiera internacional el panorama ya era incierto, ante la falta de evidencias de que fueran a producirse cambios sobre el régimen creado por la combinación entre retenciones móviles y el precio de referencia para el crudo comercializado en el mercado interno.
Para un analista vinculado a la industria regional, las consecuencias del contexto internacional en todo caso van a remarcar las dificultades que ya se venían arrastrando. En tal sentido, las alusiones inmediatas se hacen en torno a las restricciones del crédito, lo que hace dificultoso financiar nuevos proyectos de inversión, lo que a su vez implica retracción de actividades. Y el carácter internacional de las operadoras, que al carecer del incentivo de precios internacionales extraordinarios en el resto del mundo, evaluarían con menos interés las perspectivas de actividad en la Argentina, un mercado de por sí sesgado por los factores ya mencionados.
Desde una visión diametralmente opuesta a aquella perspectiva, un referente del grupo Moreno (Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora) y la Fundación Illia, Gustavo Calleja, opina que la caída del precio internacional afectará sobre todo al Estado nacional, cuya recaudación vía retenciones ya venía en baja por el marcado descenso de las exportaciones.
"También hay exportaciones no registradas, como las naftas fuera de especificación, que no tienen retenciones", advierte Calleja, un ex subsecretario de Combustibles en el gobierno de Raúl Alfonsín. "Yo no creo que las operadoras pierdan rentabilidad porque baje el precio internacional, si el costo del barril en la Argentina es de 6 dólares, porque no hay inversiones en exploración; creo que les queda suficiente margen", asegura, sin escatimar críticas para el gobierno de Chubut.
En la región
Aquel planteo queda más enmarcado en un debate que por ahora no tiene interlocutores, ni desde el ámbito privado ni tampoco desde el Estado.
Quienes conocen la realidad del sector en la región aseguran que hay un importante número de empresas de servicios en serias dificultades a raíz de la retracción de la actividad que viene experimentándose y que podría incluso profundizarse, con la baja de equipos de pulling y work over, según se advierte en diversos ámbitos, en voz baja por ahora.
"Creo que lo más claro que va a provocar esta crisis internacional es que se pare la pelota, porque en realidad las consecuencias se van a dar por una sumatoria de factores; –dice un consultor local-, habrá que delinear nuevas estrategias que no podrán basarse en un pseudo crecimiento ni en lo que representaba una apuesta a que en algún momento se modificara el esquema de retenciones, para lograr acercarse a los precios internacionales cuando estos estaban en alza. Si el precio del barril ahora baja y llega a equipararse con el precio de referencia interno, el Estado nacional también tendrá que rever sus estrategias, para no ahogar al sector".
En una cuenca que entrega sólo 4 metros cúbicos diarios de producción por pozo y en un país con índices de producción en baja, o "planchados" en el mejor de los casos, se hará difícil obtener financiamiento para nuevos proyectos.
"Estos factores ya venían de antes, con problemas muy serios para mantener la actividad, con conflictividad laboral y otros eventos que han provocado caídas de producción muy marcadas: si todo esto pasó con precios internacionales altos, cuando se perdieron oportunidades de crecimiento, estos problemas podrían acentuarse ahora con un escenario internacional menos favorable", se argumenta desde ámbitos vinculados a la industria.
08/10/08
CRÓNICA CDRO. RIVADAVIA
