Pesca y astilleros, dos caras de la falta de financiamiento

Es norma cultural o etiqueta social: un cumpleaños se festeja, no se padece. Pero más de uno -cada vez con menos distinción de género- con los años en curva descendente comienza a sufrir estos recordatorios.

Es norma cultural o etiqueta social: un cumpleaños se festeja, no se padece. Pero más de uno -cada vez con menos distinción de género- con los años en curva descendente comienza a sufrir estos recordatorios.

En la industria naval, por ejemplo, una botadura se festeja. Pero según el contexto, la amargura también puede colarse entre los aplausos. Semanas atrás, un conocido astillero botaba su embarcación pesquera número 115. Industria naval y pesca son hoy dos sectores muy golpeados.

El astillero le entregaba a un cliente ese barco en reemplazo de uno naufragado en 2010, que también habían construido, en 1971. El seguro del naufragio nunca pudo cobrarse. Ni la pesca ni la industria naval acceden a crédito razonable. El astillero financió con recursos propios el 88% del valor del barco, a 72 meses. Lo cobrado durante la construcción cubrió apenas el IVA por la venta de la embarcación.

“No queda otra que financiar a los clientes si queremos seguir construyendo barcos”, confesaban desde el astillero, mientras contaban cómo tuvieron que endeudarse a corto plazo para financiar el capital de trabajo y al cliente a largo plazo.

En definitiva, el astillero que quiere seguir construyendo se descapitaliza a costa de mantener las gradas activas porque, ¿qué pasará -o cuánto se recuperará- con la inflación actual cuando el cliente termine de pagar esta embarcación?

El parque pesquero de costa tiene sus cuantos años. Tarde o temprano la renovación será necesaria porque tanto entrar a dique para reparar ya deja de ser rentable y no queda otra que encargar un nuevo buque.

La pesca tiene años buenos y malos, pero este en particular la empujó casi al borde de la quiebra por la combinación de altos costos internos y bajos precios internacionales (el mercado de exportación se lleva casi el 90% de lo capturado).

Encima, sin acceso al crédito en los mercados de oferta y demanda, la sustentabilidad se complica. Mucho.

Por Emiliano Galli | LA NACION

09/11/11

LA NACION

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