Más de 40 ministros, viceministros y directores generales de pesca se reunieron en Vigo, convocados por Arni Mathiesen, subdirector general de Pesca de la FAO.
Más de 40 ministros, viceministros y directores generales de pesca se reunieron en Vigo, convocados por Arni Mathiesen, subdirector general de Pesca de la FAO.
Mathiesen reunió a los líderes de Gabón, Cuba, Noruega, India, Ecuador y Mauricio y les preguntó qué habían aprendido, qué mensaje se llevaban y cuál querían que las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales escuchasen antes de cerrar la cumbre, informó La Voz de Galicia.
En todas las respuestas las palabras economía y crecimiento iban acompañadas de “azul”. Todos eran perfectamente conscientes de que, con la pesca y la acuicultura como eje central, los océanos pueden ser fuente de riqueza siempre que su explotación se haga de manera sostenible.
¿Qué persigue la sostenibilidad? «Pescado para toda la eternidad», como resumió Elisabeth Aspaker, ministra de Noruega. O que «los hijos de nuestros hijos y los hijos de nuestros nietos» sigan pudiendo comer pescado, en palabras de Pilar Proaño, ministra de Ecuador.
Porque a nadie se le escapa que en unos años, no demasiados, en el 2035, habrá miles de millones de personas más en el Planeta. Habitantes que demandarán alimento. Y no hay que perder de vista que, al fin y al cabo, el pescado es alimento. Un alimento, además, de calidad, muy saludable y nutritivo. Disponer de él será garantizar la seguridad alimentaria.
Así que todos los países se preparan para una revolución azul, como acuñó el ministro de la India. El que más y el que menos está tomando ya medidas para conseguir un océano sano.
No es extraño que la bola de cristal que, como prometía el programa, sacó Mathiesen al final de la cumbre fuese de color azul y dentro de ella, escrito en letras enormes: crecimiento azul. Había unas pequeñas nubes, pero seguro que «aclarará». (Fis.com)
13/10/15
