“Una muy elogiable iniciativa ha tenido la Comisión de Pesca del Centro Naval al abordar en un trabajo de investigación el problema de la seguridad en la pesca argentina. Mientras que haya que lamentar la pérdida de una vida en el mar que pudo evitarse, siempre habrá algo para hacer mejor.”
“Una muy elogiable iniciativa ha tenido la Comisión de Pesca del Centro Naval al abordar en un trabajo de investigación el problema de la seguridad en la pesca argentina. Mientras que haya que lamentar la pérdida de una vida en el mar que pudo evitarse, siempre habrá algo para hacer mejor.”
Una muy elogiable iniciativa ha tenido la Comisión de Pesca del Centro Naval al abordar en un trabajo de investigación “El problema de la seguridad en la pesca argentina”, tal el título del documento presentado por el capitán de fragata (R) licenciado Juan Pedro Villemur, el capitán de ultramar Daniel Molina Carranza y el capitán de navío (R) Raúl Ricardo Fermepín.
La búsqueda de soluciones que propicien la disminución de los riesgos de la pesca, actividad identificada como la más riesgosa por la Organización Internacional del Trabajo, dado el medio hostil en el que se desarrolla y las unidades involucradas, es una tarea que debe comprometer a todos quienes desde distintos ámbitos conformamos la comunidad pesquera.
Afortunadamente las estadísticas demuestran que nuestro país está por debajo del promedio mundial de accidentes de pesqueros. Ello habla muy bien del nivel de capacitación y profesionalismo de los hombres que integran la máxima autoridad en policía de la seguridad de la navegación y salvaguarda de la vida humana, función que le compete en forma exclusiva y excluyente a la Prefectura Naval Argentina. Aún así, de la investigación realizada por la Comisión de Pesca surge que por la multiplicidad de causas que pueden influir en la seguridad de los buques pesqueros siempre habrá un factor que pueda mejorarse y no hacerlo sería una afrenta a la memoria de los hombres que dieron la vida en el mar y a sus familias.
La reiteración de accidentes en buques pesqueros ha generado preocupación y alerta. A nivel nacional e internacional se estima que en un 90 por ciento de los casos hubo errores relacionados con insuficiente capacitación, falta de experiencia o aptitud, prácticas inadecuadas y fatiga en los recursos humanos involucrados, a los que últimamente se suman aspectos inherentes al cumplimiento de las prescripciones de estabilidad de los buques pesqueros de eslora menor a los 24 metros. Frente a esta comprobación la PNA respondió rápidamente identificando riesgos y fijando prioridades para abordarlos, con una actuación que ha incluido múltiples campos con el objeto de reducir drásticamente los niveles de riesgo.
No obstante a esta tarea podrían sumarse otras acciones que coadyuven a un ejercicio cada vez más responsable de la pesca. Dentro de ese marco el documento del Centro Naval identifica 12 acciones recomendadas. Una de ellas es la creación de un organismo, público o privado, que intervenga en todos los accidentes marítimos con funciones investigativas que se traduzcan en recomendaciones. A diferencia del resto de las medidas propuestas, esta generó dudas y suspicacias que deberían servir para profundizar el debate. A nuestro entender la creación de un organismo de estas características es una apuesta a fortalecer la independencia y objetividad de las investigaciones para asegurar que se aprendan las debidas lecciones de los accidentes e incidentes que ocurren en el mar.
No caben dudas que pretender que un organismo o una empresa se investiguen a sí mismos es una tarea difícil, mucho más si los resultados de esa investigación los pueden incriminar.
De ahí surge la conveniencia de establecer un ámbito adecuado para que los testimonios se ofrezcan con la más absoluta libertad y que brinde las garantías debidas para que los resultados de las investigaciones sean utilizados exclusivamente para proponer medidas correctivas y no para determinar responsabilidades, funciones que el ordenamiento legal asigna a otros organismos del Estado, ya sean administrativos o judiciales.
Sin embargo todos conocemos de la lentitud de la justicia y de la maraña de recursos que legítimamente pueden presentarse pero que irremediablemente demoran la finalización del juicio y mientras tanto los pesqueros seguirán zarpando con sus tripulaciones expuestas a la inseguridad.
Por ello, la creación de una comisión de expertos independientes, interdisciplinaria, que tenga por misión analizar e interpretar las causas de un accidente para sugerir y recomendar nuevas medidas o correctivas a las existentes, no debería generar conflictos de intereses. Así, astilleros, armadores, capitanes y patrones, autoridades de aplicación, quienes prestan servicios de ayuda a la navegación, instituciones encargadas de la formación y capacitación, gremios marítimos y tripulaciones contarían con una ayuda más para pescar con seguridad.
Mientras haya que lamentar la pérdida de una vida en el mar que pudo evitarse, siempre habrá algo para hacer mejor. La responsabilidad, como bien se ha dicho, es de todos.
Editorial de Pesca & Puertos
12/11/07
PESCA & PUERTOS
