Pesca ¿Crecimiento o Colapso?

Los mensajes sobre la situación pesquera en nuestro país son cada vez más confusos y contradictorios. Se habla de crecimiento y de colapso a la vez.

Los mensajes sobre la situación pesquera en nuestro país son cada vez más confusos y contradictorios. Se habla de crecimiento y de colapso a la vez.

MAR DEL PLATA – En los últimos meses se han difundido referencias discordantes sobre la situación pesquera en el mar argentino. Por un lado, se celebró como un éxito el haber superado en el año 2006 los U$S 1.229 millones en exportaciones de pescados y mariscos (mayor aún que la de carne vacuna); una consultora pronosticó un fuerte crecimiento de la pesca (10-15%) sobre la base de un leve incremento de los cupos y el crecimiento de la demanda internacional; de la mano del crecimiento y en época de paritarias, un sindicato de pescadores pedirá un 35 % de aumento para sus afiliados.

Por otro lado, los informes del INIDEP muestran un panorama muy grave para la merluza, la columna vertebral de la pesca argentina, recomendando una fuerte reducción de las capturas, entre otras medidas, debido a la baja presencia de ejemplares jóvenes en la pesquería. Algunos funcionarios, empresarios y sindicatos también alertan sobre cuestiones como el riesgo de colapso, la captura excesiva de juveniles, el descarte de tamaños y especies no deseadas, la pérdida de fuentes de trabajo y la necesidad de tomar conciencia del problema.

Desarrollo sustentable, una alternativa posible

Entonces, ¿vamos a “crecer” o estamos ante un colapso? Paradójicamente, mientras mayor sea el crecimiento planteado en términos exclusivamente económicos -más dinero lo más rápido posible- mayor será el riesgo de colapso de nuestras pesquerías. La pesca en Argentina ya no puede crecer en estos términos, por lo tanto, debemos pensar en una actividad productiva basada en el desarrollo sustentable. Hablar de desarrollo y no de crecimiento, implica pensar en una visión de largo plazo que asegure la sustentabilidad no sólo económica, sino también ecológica, social y política de la pesca.

Es necesario promover un cambio en la cultura del sector hacia una mayor responsabilidad ambiental y social, o las crisis se repetirán cada vez más seguido. Para ello, el sector pesquero debe evolucionar hacia el concepto de pesca responsable y del manejo pesquero basado en el ecosistema. Hay herramientas desarrolladas para facilitar este proceso, como el Código de Conducta para la Pesca Responsable de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

“Existe en el mundo una demanda creciente de productos derivados de pesquerías cuya actividad se gestiona y realiza de forma responsable con el medio ambiente. Debemos aprovechar estas oportunidades para asegurar ecosistemas sanos y productivos que faciliten negocios sustentables”, sostuvo Guillermo Cañete, Coordinador del Programa Marino de la Fundación Vida Silvestre Argentina. La certificación ambiental de pesquerías, por ejemplo, permite acceder a nuevos mercados para mejorar el rendimiento económico de las capturas, disminuyendo, o al menos no incrementando, el impacto sobre el recurso.

Actuar hoy por el mar de hoy

“Aun no está todo perdido, pero si continúa la ausencia de una política clara y responsable, la falta de una difusión transparente del estado biológico de las pesquerías y el `sálvese quien pueda´ de algunos actores, sin dudas, llegaremos al colapso. Es necesario actuar hoy, no sólo por los recursos futuros, sino principalmente, para revertir los síntomas que el mar ya ha comenzado a manifestar”, sostuvo Cañete.

El Estado tienen la responsabilidad de administrar en forma transparente, eficiente y responsable la actividad de personas y empresas que explotan estos recursos para asegurar que nosotros, nuestros hijos y nietos podamos disfrutar del patrimonio natural que es de toda la sociedad. La planificación de una política pesquera de largo plazo en el marco del desarrollo sustentable debería asegurar la salud del ambiente, negocios y trabajo en la pesca para las generaciones presentes y futuras. “Necesitamos información clara y precisa sobre el estado de nuestros recursos y la política a implementar ante una eventual emergencia. Los mensajes deben ser claros, y las medidas a tomar deben ser firmes y consecuentes con los mismos”.

14/05/07
FUNDACIÓN VIDA SILVESTRE

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