Persiste el temor de daño ambiental por el pesquero incendiado

El científico español Carlos Martínez, rescatado este jueves en la Antártida, se encuentra estable de salud en una base argentina, y será trasladado hoy a Río Gallegos, informaron fuentes militares. Entanto, el marinero japonés Kazutaka Makita, de 27 años, que estaba desaparecido fue hallado en la zona donde se incendió el buque ballenero Nisshin Maru.

El científico español Carlos Martínez, rescatado este jueves en la Antártida, se encuentra estable de salud en una base argentina, y será trasladado hoy a Río Gallegos, informaron fuentes militares. Entanto, el marinero japonés Kazutaka Makita, de 27 años, que estaba desaparecido fue hallado en la zona donde se incendió el buque ballenero Nisshin Maru.

Se desconoce si fue alcanzado por el fuego o si se perdió cuando la mayoría de los 150 tripulantes fueron evacuados a otros barcos de la flota.

El científico fue rescatado en la isla Vega, de la península antártica, por personal de la Fuerza Aérea Argentina y llevado a la base Marambio.

‘Está bajo observación clínica. Se encuentra estable y de buen ánimo’, dijeron portavoces de la Fuerza Aérea Argentina.

Martínez, que efectuaba tareas de investigación en la Antártida, había pedido auxilio el miércoles a la base argentina Marambio al sufrir un principio de congelación en las piernas.

El personal de esa base se propone trasladar hoy al ciudadano español a la ciudad argentina de Río Gallegos, operación que dependerá de las inestables condiciones climáticas en la Antártida, explicaron las fuentes.

Hallaron el cuerpo del marinero japonés

Entanto, la agencia DPA informó que el cuerpo de un marinero que desapareció durante un incendio en un barco ballenero japonés cerca de la Antártida fue encontrado hoy en el sector donde se desató el fuego, informó Radio Nueva Zelanda.

Se desconoce por el momento si Kazutaka Makita, de 27 años, fue alcanzado por el fuego o si se perdió cuando la mayoría de los 150 tripulantes fueron evacuados del “Nisshin Maru” a otros barcos de la flota pesquera.

Con las llamas ya completamente extinguidas, la tripulación que aún permanece a bordo realizaba un análisis completo de los daños para ver si es posible hacer reparaciones y encender los motores.

Según la radio neocelandesa, si el barco tiene que ser llevado a tierra para amplias reparaciones, el “programa con objetivos científicos” de pesca de ballenas de Japón de 2007 tendrá que ser abandonado.

Entretanto, el barco “Esperanza” de la organización Greenpeace, que originalmente había sido enviado para protestar por la caza de ballenas, llegó hasta el lugar donde se encuentra el “Nisshin Maru” para ofrecerle ayuda. Sin embargo, los tripulantes japoneses la rechazaron.

Previamente, las autoridades niponas ya habían dicho que no aceptarían ayuda de Greenpeace, a la que acusan de ser una organización “eco-terrorista”.

Pese al incendio del buque, el gobierno de Tokio no piensa por el momento poner fin a la caza de los cetáceos, según dio a entender hoy un portavoz del Ministerio de Pesca nipón.

La Antártida podría sufrir una catástrofe ambiental tras el incendio en el “Nisshin Maru”, cargado de carne de ballenas, advirtió Greenpeace, que inspeccionó poco después del arribo del “Esperanza” a la zona del incidente con un helicóptero los alrededores del barco ballenero para detectar posibles manchas de petróleo.

Hasta ahora no se derramó petróleo. “Estamos contentos de que la situación no empeoró para los marineros japoneses”, dijo Regine Frerichs, a bordo del “Esperanza”.

El “Nisshin Maru” se encuentra entre otros dos barcos japoneses y está ligeramente inclinado. En total, la flota nipona está integrada por seis barcos.

El incendio a bordo del barco ballenero se inició en la madrugada del jueves en cubierta. Aún se desconocen las causas. El “Esperanza” partió hace unas tres semanas de Auckland, en Nueva Zelanda, con destino a la Antártida. Por primera vez se estableció un contacto con la flota ballenera japonesa.

A bordo del buque ballenero hay, según estimaciones, 1000 toneladas de gasolina, petróleo y productos químicos. Está siendo flanqueado por otras dos embarcaciones de la flota ballenera japonesa para protegerlo de los icebergs. “La situación podría ser muy peligrosa si cambia el tiempo y el mar se agita”, dijo el ministro de Medio Ambiente de Nueva Zelanda, Chris Carter.

El gobierno de Wellington instó a los propietarios japoneses del buque a alejar la nave madre de la flota, de 6000 toneladas, de la costa antártica mediante remolcadores y sacarla lo antes posible de las aguas de la costa, al noroeste de la base estadounidenses de McMurdo. Cerca vive una de las mayores colonias del mundo de pingüinos de Adelia.

Carter comentó que es poco probable que el barco japonés pueda arrancar de nuevo sus motores. “Está inmovilizado y sin energía en uno de los entornos marinos más extremos del mundo”, comentó.

Fuentes: Agencias EFE y DPA

17/02/07
BOTELLA AL MAR

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