Es la 37ª temporada de investigaciones sobre la ballena franca austral. Estudian su ubicación, el comportamiento, los ataques de gaviotas, el estado sanitario de la población, sus áreas de alimentación, los varamientos y la presencia de metales en la piel.
Es la 37ª temporada de investigaciones sobre la ballena franca austral. Estudian su ubicación, el comportamiento, los ataques de gaviotas, el estado sanitario de la población, sus áreas de alimentación, los varamientos y la presencia de metales en la piel.
En el momento de mayor concentración de cetáceos comienzan a llegar a la zona investigadores de diferentes partes del mundo. Y el Instituto de Conservación de las Ballenas (ICB) ya anunció que inicia la trigésimo séptima temporada de estudios del Programa Ballena Franca Austral en Península Valdés.
Desde Córdoba, llegan Mariano Sironi -director científico- junto a dos nuevas integrantes del equipo de campo, Carina Marón y Evangelina Minuzzi, para realizar el monitoreo de la frecuencia de ataques de gaviotas sobre las ballenas, así como observaciones de comportamiento y fotoidentificación de ballenas desde los acantilados y botes. A las tareas, se sumarán los voluntarios locales Alejandra Varisco, Marcos Ricciardi y Sofía Benegas.
A principios de octubre, el fotógrafo John Atkinson viajará desde Canadá para sumarse al equipo y realizar el relevamiento fotográfico anual con el avión Porter Pilatus de la Armada Argentina. Y también llegarán Roxana Schtein-barg y Diego Tabeada para presentar nuevos proyectos educativos a la comunidad que vive en contacto con las ballenas, participar de un encuentro anual de intercambio con la comunidad de Puerto Pirámide, y colaborar en la organización logística del releva-miento aéreo.
Además, el ICB tiene previsto ayudar en las actividades del Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral, junto a la Fundación Patagonia Natural y Wildlife Conservation Society, para obtener información a partir de los varamientos (que esta temporada ya suman unos 15, en su mayoría crías).
Investigaciones y Análisis
Este año, el Programa Ballena Franca Austral se encuentra en un período de transición entre varios proyectos de investigación: – En 2006, Luciano Valenzuela terminó la recolección de muestras de piel para el análisis de genética e isótopos estables. El área donde se alimentan las ballenas durante el verano es una incógnita aún no develada, aunque los datos del trabajo muestran evidencias sobre la existencia de más de un área de alimentación para las ballenas francas del Atlántico Sur.
El investigador, permanecerá en la Universidad de Utah para terminar el análisis de datos y la escritura de su tesis doctoral. – En el extremo opuesto de la carrera de doctorado se encuentra Julieta Martino, quien a mediados de agosto viajó a Estados Unidos, financiada por una beca Fulbright, para comenzar sus estudios sobre toxicología en el Laboratorio del Doctor Wise en la Universidad de Maine.
Este laboratorio está investigando la hipótesis de que las ballenas pueden estar expuestas a niveles de contaminantes que pueden causar daños en el ADN de sus células. La investigadora estudiará la población de ballenas francas de Península Valdés para estimar sus niveles de exposición a contaminantes, y comparar estos niveles con los de otras poblaciones y especies.
La primera temporada de campo para este proyecto será en 2008. – Vicky Rowntree, Directora del Programa, se encuentra también en Utah avanzando en el análisis de las fotografías de los relevamientos aéreos y de los datos obtenidos en temporadas previas sobre la frecuencia respiratoria de madres y crías y su estado de salud. Esta información será publicada en artículos científicos en los próximos meses.
Los principales descubrimientos
– La mayoría de los nacimientos ocurren en agosto, la mayor abundancia de ballenas se da a fines de septiembre y principios de octubre, las hembras paren una vez cada tres años y tienen su primera cría a los nueve años de edad.
– La posibilidad de seguir a los individuos por largos periodos de tiempo desde los acantilados de Península Valdés dio lugar a uno de los primeros estudios más detallados sobre el comportamiento de una población de ballenas francas, en la cual los cambios en las interacciones entre las hembras y sus crías se relacionan con el desarrollo de las crías en sus primeros tres meses de vida.
– El análisis genético de las muestras de tejido extraídas de ballenas varadas ha demostrado que las ballenas de Península Valdés conforman una población independiente de las ballenas francas que paren en las costas de Sudáfrica, lo que resulta elemental al desarrollar planes de manejo.
– Las comparaciones de fotografías aéreas de ciertos individuos indican que las hembras de ballenas francas pueden ocupar más de una zona de cría. Algunas hembras que paren en Península Valdés también han sido fotografiadas con crías en la zona de cría de ballenas francas al sur de Brasil.
– El análisis isotópico de las barbas de ballenas que fueron halladas muertas en Península Valdés muestra que algunas ballenas comparten una zona de alimentación con ballenas francas que paren en las costas de Sudáfrica y algunas se alimentan incluso en otra zona más al norte.
– Los relevamientos aéreos anuales han permitido la creación de una base de datos de la población, que contiene una descripción detallada de la distribución, miembros de la familia y preferencias de más de 1.800 individuos conocidos.
Esta base de datos se ha convertido en una herramienta invaluable para conocer a las ballenas y aprender más sobre sus necesidades y su reacción a los cambios producidos en su hábitat durante los últimos años.
16/09/07
EL CHUBUT

