Peligroso avance de los mares

En varias oportunidades, nos hemos ocupado en estas columnas acerca de un fenómeno natural que se viene padeciendo en las costas de la provincia de Buenos Aires y muestra una incuestionable tendencia a afianzarse: el avance del mar sobre las playas.

En varias oportunidades, nos hemos ocupado en estas columnas acerca de un fenómeno natural que se viene padeciendo en las costas de la provincia de Buenos Aires y muestra una incuestionable tendencia a afianzarse: el avance del mar sobre las playas.

Ya el gobierno bonaerense ha adoptado algunas medidas tendientes a atenuar el impacto que, en lugares de la relevancia de Mar del Plata, ha alcanzado dimensiones preocupantes, con la desaparición de algunos balnearios.
    
En los últimos días, concesionarios de otros balnearios marplatenses iniciaron la tarea de levantar carpas, a los efectos de ampliar la superficie de las playas a disposición de los turistas. Esta es otra de las manifestaciones del problema, ante el cual nadie debiera permanecer indiferente. El propio gobernador, Daniel Scioli, tras recoger incontables solicitudes del público, se interesó por la cuestión y requirió de aquellos empresarios que retiraran las carpas de la primera línea.
    
Asimismo, cabe destacar que el mandatario provincial visitará en los próximos días Monte Hermoso, donde presidirá una reunión con varios intendentes de distritos costeros, en la cual se abordará, como asunto prioritario, la forma de actuar ante el irreversible avance del mar sobre las áreas lindantes. En el citado balneario y en Pehuen Co, por citar los más cercanos, debe tomarse plena conciencia de lo que significa la situación actual y las perspectivas que plantea el paso del tiempo ante los efectos del calentamiento global y la suba del nivel de los mares. La defensa de las edificaciones costeras y la imperiosa necesidad de evitar nuevas construcciones junto a las playas constituyen medidas prioritarias sobre las cuales, seguramente, se pondrá énfasis en aquel encuentro.
    
Un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) advierte que el este y el sur del Caribe y la costa oriental del Brasil serán las zonas más vulnerables a la erosión de las playas causadas por el cambio climático. Pero indica que la Argentina, México, Chile, Perú y Ecuador no estarán al margen del riesgo que ello implica. El documento fue elaborado pensando en lo que sucederá en los próximos veinte o treinta años en 1.500 puntos de la geografía sudamericana y caribeña y en un centenar de puertos, entre los cuales figura el de la ciudad de Buenos Aires.
    
Uno de los estudiosos señaló que la erosión de las playas a causa del aumento del nivel del mar será de 20 centímetros anuales; sobre todo, en el Caribe. Además, por cada metro cuadrado de playa perdida, se pierden 20.000 dólares al año. Estas simples referencias suponen un argumento de tanta contundencia como para justificar que los gobiernos, en primer lugar, pero también los sectores privados y la misma comunidad, se apresten a volcar los mayores esfuerzos a fin de hacer frente a la transformación que ya se advierte en las áreas costeras.
    
En suma, la planificación urbana en ciudades y villas balnearias debe gozar, por lo tanto, del más atento cuidado. La próxima reunión de Monte Hermoso permitirá disponer de pautas más precisas acerca de cómo actuar.

07/02/11
LA NUEVA PROVINCIA

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