Con la llegada de la temporada estival, todas las playas de la costa atlántica argentina, en particular en el territorio bonaerense, comienzan a concentrar actividades que les son propias y que, mientras para unos resultan por demás atractivas, para otros constituyen un verdadero riesgo.
Con la llegada de la temporada estival, todas las playas de la costa atlántica argentina, en particular en el territorio bonaerense, comienzan a concentrar actividades que les son propias y que, mientras para unos resultan por demás atractivas, para otros constituyen un verdadero riesgo.Un ejemplo de ello es la proliferación de las motos de agua, cuyo número ha venido aumentando año tras año, favorecido por el acceso a su compra y la aparición de modelos que se van renovando, lo que motivó que pasen a ser un furor.
Resulta común advertir su presencia en lugares que deberían estar vedados a este tipo de unidades. ¿Por qué? Sencillamente porque, en el afán de practicar el deporte por parte de algunos, y de exhibirse por parte de otros, a veces el tránsito no se aleja lo suficiente de la costa y pasa a constituir un verdadero peligro para los bañistas que ingresan al agua totalmente desprevenidos y sin imaginar, siquiera, que pueden enfrentarse con una unidad motorizada.
Claro que no sólo debemos aludir a las motos de agua, sino que la lista de elementos náuticos que se van agregando año tras año a los balnearios también se engrosa con los káyacks, las canoas y las tablas de windsurf y kitesurf, que inundan todos los sectores en cuestión.
Comenzadas o a punto de inaugurarse las temporadas estivales en los distintos lugares, uno imagina que estos temas ya tendrían que haber sido analizados, con la intención fundamental de ordenar las acciones, de manera de no caer luego en hechos que deban lamentarse.
Cierto es que no en todos los casos ello ha ocurrido, razón por la cual, desde estas columnas, hacemos un llamado de atención a las autoridades respectivas, en particular a aquellas que tienen a su cargo la vigilancia de las playas y del mar, para que no demoren un día más en analizar qué es lo que se viene y cómo se puede trabajar para que la temporada estival transcurra con normalidad.
Así como en muchos centros turísticos se han delimitado los sectores destinados a aquellos que quieren practicar la pesca, evitando riesgos para los bañistas, también es necesario que se haga lo propio frente a la creciente presencia de todo tipo de embarcaciones, y en especial para las apuntadas al comienzo de esta nota.
Un mensaje especial para quienes tienen la intención de subirse a bordo. Y pasa por la necesidad de que se tome conciencia, de una vez por todas, de los peligros que reviste internarse en el mar, a profundidades importantes, sin tener un manejo adecuado de las unidades, lo cual acrecienta las posibilidades de accidentes que pueden ser fatales, como ya ha ocurrido en una zona no lejana a Bahía Blanca.
18/12/12
LA NUEVA PROVINCIA
