El anuncio de la construcción de una planta de combustible naval en el muelle Storni de Puerto Madryn para abaratar costos del sector pesquero fue solo eso, una promesa. El insumo que más gravita en la ecuación de costos de la industria pesquera mantiene una escalada en su valor.


El anuncio de la construcción de una planta de combustible naval en el muelle Storni de Puerto Madryn para abaratar costos del sector pesquero fue solo eso, una promesa. El insumo que más gravita en la ecuación de costos de la industria pesquera mantiene una escalada en su valor.

Los argumentos esgrimidos para anunciar la construcción de una planta de combustible naval en el muelle donde opera la principal flota pesquera de Chubut siguen teniendo plena vigencia. Los elevados costos del gasoil, principal insumo en el proceso extractivo de la industria pesquera, continúan el alza.

Fue en agosto de 2012 cuando el gobernador Martín Buzzi hizo pública la decisión del gobierno provincial de construir dos plantas de combustible a instalarse, una en el puerto de Comodoro Rivadavia, y otra en el muelle Storni de la ciudad del Golfo, justificando la medida en la posibilidad de abastecer a los buques pesqueros de fuel naval a precio diferencial.

Un año después, en julio de 2013, desde la Provincia daban a conocer que se habían presentado cuatro empresas participando de un ofrecimiento público para la ejecución de las obras de infraestructura en la zona portuaria de Puerto Madryn, y se había definido el predio donde se planificaba montar los tanques de almacenaje de combustible.

Transcurre el mes de mayo de 2015 y no hay planta de aprovisionamiento de combustibles en Puerto Madryn, tampoco en Comodoro Rivadavia, ni explicación oficial por la demora en la concreción de lo que en su momento fue un rimbombante anuncio gubernamental.

Oportunamente, desde la gestión Buzzi se había comprendido que el costo real del combustible para abastecer a la flota pesquera que opera desde Madryn es uno de los más elevados del país. Ese valor se encarece respecto a otras regiones, principalmente por la logística del transporte. El sector había transmitido de manera recurrente a las autoridades estatales sobre la incidencia que tiene ese insumo en la ecuación final de costos en la industria, y había sido recibida como muy buena señal la decisión gubernamental de avanzar en una solución de fondo, pero esa expectativa se consumió tan rápido como la combustión del gasoil, y de aquel anunció no quedó ni humo.

La medida tal como había sido planteada no beneficiaría solamente a la pesca, sino que con los costos del combustible a un precio competitivo se pretendía incentivar la llegada o ingreso de otras líneas navieras que actualmente no optan por recalar en el Golfo Nuevo. “Estamos dando una solución estructural a un problema estratégico de posicionamiento del puerto de la ciudad”, había dicho en aquella ocasión el gobernador Buzzi, y tenía razón, aunque el estancamiento del proyecto echó por la borda sus propios argumentos.

La petrolera estatal Petrominera iba a ser la encargada de llevar adelante todo el proceso de armado de la estructura, diseño y construcción, aunque no se había definido quién tendría a cargo la operatoria de la planta desde el punto de vista comercial.

Transitan tiempos electorales donde será interesante escuchar las propuestas que se tienen en esta materia de quienes aspiran a llegar a la conducción de la provincia como de quienes pretenden continuar.

El problema del elevado costo del combustible para la pesca fue reconocido abiertamente por el Gobierno de Chubut, la medida para atender tal circunstancia era sin dudas satisfactoria, aunque su falta de concreción contribuye a hacer creer que es escaso el interés que se tiene por mantener apuntalada a una industria de la que dependen miles de empleos en la provincia. (Por Nelson Saldivia; Revista Puerto)

05/05/15

 

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