Peligra el inicio de la zafra pesquera

Peligra el inicio de la zafra pesquera

Esta vez sería por decisión propia. Comienza la zafra del calamar y la ecuación costos-precio es negativa. Los armadores están próximos a decidir a dejar los barcos en puerto. De ocurrir así, similar actitud podría tomarse con el Langostino, cuya temporada arranca en marzo y es fundamental para la actividad económica de Puerto Deseado.

Esta vez sería por decisión propia. Comienza la zafra del calamar y la ecuación costos-precio es negativa. Los armadores están próximos a decidir a dejar los barcos en puerto. De ocurrir así, similar actitud podría tomarse con el Langostino, cuya temporada arranca en marzo y es fundamental para la actividad económica de Puerto Deseado.

Para las empresas dedicadas a la captura del calamar la ecuación de costos versus ingresos arroja un saldo claramente negativo. Ante esa realidad fáctica, las distintas cámaras pesqueras se unieron y enviaron una nota a la presidencia del Consejo Federal Pesquero, en la figura del suplente, el ing. Marcelo Santos.

Así CaLaPa, CAPA, CAPeCA y CAPIP, reflejaron «la grave situación en la cual se encuentran las empresas dedicadas a la pesca de calamar como especie objetivo, situación de crisis que amenaza con la continuidad de las mismas empresas»

Hoy por hoy se ha producido una combinación letal para las empresas con un fuerte incremento de todos los gastos de producción y un derrumbe de los precios internacionales de venta. Esto hace que el marco sea por demás negativo «con una abrupta caída de precios que no da señal alguna de revertirse en la próxima temporada y seguramente por un tiempo más prolongado».

Explican las Cámaras que «El caladero del Atlántico Sudoccidental se ha convertido en el caladero más importante en la captura del Illex y la numerosa flota que opera en la milla 201 contigua a nuestra Zona Económica Exclusiva se ha convertido en nuestro mayor competidor en los mercados internacionales marcando el nivel bajo de los precios, con la diferencia que ellos pueden hacerlo porque no pagan derechos de exportación, no están obligados a descargar en puerto trasbordando en Alta Mar y finalmente que las tripulaciones de esos barcas trabajan sin las condiciones de trabajo pactada en los acuerdos internacionales y ganan sueldos que son varias veces inferiores a los sueldos de nuestros tripulantes».

Con preocupación las pesqueras argentinas señalan que esa flota internacional captura hasta 600 mil toneladas, triplicando así la captura de los barcos locales, penetrando en los mercados asiáticos sin pagar derechos de importación volviendo nula la capacidad de competencia de las empresas argentinas.

Remarcan entre las diferencias que localmente se paga el 10% de derechos de exportación, no se percibe ningún tipo de reintegro ni se cobra ya, tampoco, reembolsos por operar en puertos patagónicos «cuyo costo duplica los valores del puerto de Montevideo» ejemplifican.

Ante ese panorama las Cámaras propusieron una serie de medidas que se podrían adoptar que tendería a mejorar la competitividad de las empresas.

Así plantean, fundamentalmente, entre otros puntos la restitución de la ley de «reembolsos por puertos patagónicos» y la eliminación de los derechos de exportación a los productos pesqueros, estableciendo un régimen de «reintegros» que facilite su inserción en los mercados internacionales.

El langostino

A esta realidad internacional desfavorable no escapan tampoco las empresas que se dedican a la pesca del langostino. En el 2007 las buenas capturas del marisco y el arrastre de los beneficios del 2006 no alcanzaron para compensar las fuertes subas de costos de producción en un contexto de precios de mercado en caída sin olvidar que el sector venía con resultados negativos del 2005 que pusieron en riesgo la continuidad de la actividad.

Esto implica que el aumento de los costos combinado con significativas bajas de los precios internacionales, principalmente del calamar y del langostino, colocaron a las empresas en una situación insostenible hacia el futuro, de no mediar cambios. Un ejemplo práctico habla que el costo de producción de un kilo de langostino orilla los 7 dólares mientras que su precio de venta internacional está por debajo de ese valor.

Asi mientras que para otros sectores exportadores el panorama para el año próximo se presenta favorable a partir de la firmeza de los precios internacionales de las materias primas que exporta la Argentina. Para la pesca, por el contrario, se pronostica retracción, inestabilidad, incertidumbre, escenario que terminará completándose con falta de trabajo, despidos y recesión de la actividad y de todos los sectores productores de bienes asociados a la actividad pesquera.

No sería descabellado suponer que en estos días los empresarios langostineros empiecen a analizar la posibilidad de no salir a zona de pesca cuando se abra la temporada. Para ellos la situación no difiere demasiado de la que enfrentan los poteros. El análisis tampoco puede soslayar que de verificarse una clara recuperación de los precios internacionales junto con la posibilidad de buenas capturas los barcos, sin duda, saldrían. Pero esa alineación tiene mucho de azar y poco de previsibilidad económica.

Que la flotas poteras y langostineras zarpen no puede depender del azar, el futuro de una de las principales actividades productivas de la Patagonia tampoco puede supeditarse a que los astros se pongan en línea, se necesita gestión en el presente y acuerdos participativos y estructurales que permitan planificar sobre bases ciertas a mediano y largo plazo.

06/12/07
PRENSA LIBRE

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