Paraguay debe dejar de ser tibio ante el chantaje argentino en la Hidrovía

Todo indica que Argentina prepara un nuevo bloqueo al comercio exterior del Paraguay, apelando al impedimento de la operación de embarcaciones con bandera paraguaya en sus puertos e incluso prohibiendo a las líneas marítimas internacionales transportar mercancías desde y a nuestro país, tal como ocurrió ya el año pasado.

Todo indica que Argentina prepara un nuevo bloqueo al comercio exterior del Paraguay, apelando al impedimento de la operación de embarcaciones con bandera paraguaya en sus puertos e incluso prohibiendo a las líneas marítimas internacionales transportar mercancías desde y a nuestro país, tal como ocurrió ya el año pasado.

La punta de lanza de esta ejecución será un sindicato obrero manejado por gente de pésimos antecedentes. Pero la orden viene de más arriba. Ante esto, el Gobierno nacional debe dejar su tibieza para hacer valer los derechos de navegación consagrados internacionalmente.

El año pasado, la Argentina comenzó un perverso juego geoestratégico cuya finalidad es que el Paraguay pierda su hegemonía en el transporte fluvial por la Hidrovía Paraguay-Paraná, para que los argentinos puedan plantar su bandera en ese crucial camino hídrico.

El Gobierno kirchnerista, la Confederación General del Trabajo (CGT) -del hoy sospechosamente multimillonario ex obrero del transporte Hugo Moyano- y el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), liderado por Enrique Omar Suárez, hombre de Moyano y célebre por sus tácticas de chantaje para lograr sus objetivos, se han unido en esta cruzada que tiene como víctima a nuestro país.

El año pasado, el SOMU, con la bendición de la Casa Rosada (lo confesó Suárez) organizó el mayor bloqueo naval que sufrió el Paraguay desde la Guerra contra la Triple Alianza. La causa aducida para esta operación fue una supuesta solidaridad con obreros marítimos paraguayos que estarían trabajando en condiciones laborales no propicias.

Sin embargo, en el Paraguay funcionan varios gremios del ramo, entre ellos la ya legendaria Liga de Obreros Marítimos del Paraguay, combativa como pocos sindicatos, y ninguno de ellos había hecho contacto con el SOMU. Omar Suárez creó entonces su propio sindicato en el Paraguay, el SOMUPA, con el fin de engendrar todos los conflictos posibles para hacer difícil la vida a las empresas navieras con bandera paraguaya. El Ministerio de Justicia y Trabajo no autorizó la operación de este gremio títere de los argentinos que llegó aquí de la mano de un sindicalista paraguayo, Percio Duarte. El SOMUPA, en su orfandad, eligió como secretario general a un argentino que ni siquiera tenía radicación en nuestro país.

Ante el primer bloqueo, el Gobierno de Fernando Lugo reaccionó fuerte en un principio, amenazando con no participar en la Cumbre del Mercosur. Pero luego, levantado el obstáculo, no hubo ninguna protesta formal.

Argentina, sin embargo, no va a cejar en su intento de copar la Hidrovía y volverá a utilizar al SOMU para su objetivo de maniatar a la flota y al comercio paraguayos. Lo más triste es que también se está manipulando a la respetable Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), una organización cuya representación regional está copada por Omar Suárez y sus secuaces.

El SOMU (¿y el Gobierno argentino?) mandó ahora al frente a la ITF, que amenazó al Paraguay con nuevas medidas (bloqueo) en caso de no lograr sus supuestas reivindicaciones gremiales. Pero la verdad es otra y el Gobierno de Fernando Lugo debe apelar ya a organismos como la Organización Mundial del Comercio (OMC) para desenmascarar de una vez el perverso juego argentino. El país lo reclama.

09/02/11
ULTIMA HORA.COM

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