Pese a la merma en los niveles de captura, se acrecienta su rol como principal puerto pesquero del país. El 66% de lo descargado hasta ahora tuvo a los muelles marplatenses como escenario. 26 mil toneladas menos en el primer cuatrimestre. Patagonia famélica.
Pese a la merma en los niveles de captura, se acrecienta su rol como principal puerto pesquero del país. El 66% de lo descargado hasta ahora tuvo a los muelles marplatenses como escenario. 26 mil toneladas menos en el primer cuatrimestre. Patagonia famélica.
En tiempos de crisis biológica casi terminal del principal recurso del mar argentino; en días que el calamar muestra una de las zafras más opacas de los últimos años y el variado costero siente las consecuencias de un esfuerzo pesquero desmedido, el puerto de Mar del Plata se las arregla para aumentar su porción de desembarques.
Hasta el 14 de mayo, fecha de la última estadística oficial de la Dirección Nacional de Coordinación Pesquera, que depende de la Subsecretaría, casi 7 de cada 10 pescados, moluscos o mariscos que se declararon descargar en los puertos marítimos nacionales, bajaron en la estación marítima local.
Puesto en fríos números, el proceso de acaparamiento del puerto marplatense confirma que de las 196.962 toneladas de productos de origen marino que se desembarcaron hasta mediados de este mes, 124.519 lo hicieron en Mar del Plata.
Comparado el primer cuatrimestre con lo ocurrido el año pasado (que no fue de los más abundantes en desembarques por cierto), el año del bicentenario muestra una falta de 26 mil toneladas.
De 136.466 desembarcadas en el 2009, ahora se bajaron 110.949. El mes pasado, en relación a abril del año pasado, hubo una merma de 9 mil toneladas.
En términos gastronómicos, los números marcan un mensaje tan tangible como irrefutable. La industria pesquera marplatense se come una porción más grande, pero de una torta cada vez más chica.
Y aunque la porción se hace más grande por la vigencia de la subdeclaración y el baile de disfraces rentado a pie de muelle, la porción marplatense deja a varios sectores productivos con hambre. Desde el personal embarcado, los estibadores, el transporte y el personal vinculado al procesamiento de la materia prima. Algunos cuentan con la tranquilidad de un básico o una garantía horaria.
En todos los eslabones de la cadena laboral se siente la falta de trabajo. Pero mucho más en aquellos que no tienen otra posibilidad que moverse en la periferia de la informalidad: changas o “asociados” en cooperativas tienen que repensar nuevos oficios ante la falta de convocatoria para la explotación.
En ese marco, la semana pasada vino el propio ministro Carlos Tomada a Mar del Plata para promocionar la reconversión laboral con nuevas ofertas curriculares. Se desconoce el nivel de inserción que han tenido anteriores experiencias.
Si en Mar del Plata la torta de los desembarques deja a trabajadores con hambre, en la Patagonia se sienten famélicos.
En Comodoro, el primer cuatrimestre arrojó un 70% menos. De 5.689 se recibieron 1.539 toneladas. En Rawson, la merma llegó a más de 40%. En Caleta a la zafra le faltó más del 90%. De 6.400 toneladas sólo se desembarcaron 436 en los primeros cuatro meses del año. En Deseado el panorama es crudo: de 8.959 toneladas, ahora pasaron a desembarcar 5.246 toneladas. En el puerto de Ushuaia la actividad se redujo en dos tercios. De 31 mil toneladas, recibieron 10 mil.
En la Patagonia la porción de torta no sólo es más chica, sino que las próximas llegarán con menos calorías. La pesquería de langostino encuentra una Europa en plena crisis y por estos lados dejará a varios con problemas. Algunos agradecerían que fueran solamente estomacales.
Por Roberto Garrone / Fotos de Diego Izquierdo
18/05/10
REVISTA PUERTO

