El titular de CEPA planteó que las empresas pesqueras siguen realizando un “enorme esfuerzo para mantener la actividad” con “muy poco apoyo” de las autoridades. Insistió en que la inflación y el tipo de cambio desfavorable conspiran seriamente contra la sustentabilidad económica de la industria.
El titular de CEPA planteó que las empresas pesqueras siguen realizando un “enorme esfuerzo para mantener la actividad” con “muy poco apoyo” de las autoridades. Insistió en que la inflación y el tipo de cambio desfavorable conspiran seriamente contra la sustentabilidad económica de la industria.
A simple vista las estadísticas indican que 2013 fue un año de recuperación para la actividad pesquera. Pero el presidente del Concejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA), Oscar Fortunato, sostuvo que las mayores capturas registradas este año obedecen fundamentalmente, a que las comparaciones teñidas de optimismo suelen realizarse con respecto 2012, un año durante el cual el puerto de Mar del Plata se mantuvo paralizado a causa de una huelga de marineros que se extendió por casi 4 meses. Y, sumado a eso, indicó que la excepcional captura de calamar registrada en el primer semestre, contribuyó a “distorsionar” las estadísticas en volumen de las capturas generando una falsa sensación de reactivación.
Así, el dirigente rebatió la presunción de que la industria se encuentre en una etapa de mejoría económica.
Aseguró que por el contrario, la pesca sigue estancada y funcionando por “simple inercia” porque no fueron resueltos los principales problemas de fondo que, desde hace años, vienen pulverizando la ecuación económica del negocio. “La industria sigue operando porque tiene la obligación de hacerlo aún en condiciones de pérdida. Si los barcos no pescan pueden perder sus cuotas de capturas y por eso todos los armadores siguen haciendo un gran esfuerzo para subsistir. Además al ser una industria netamente exportadora no podemos dejar de abastecer a nuestros clientes ya que cuando se abandona un mercado hay al menos 10 productores de otros países que quieren capitalizar esto y ha sido mucho el esfuerzo que ha hecho la industria argentina para llegar a esta posición”.
“Además, a diferencia de lo que sucede en otros lugares del país, siempre hemos dicho que la pesca marplatense es una cultura y no una actividad comercial casual. Esto queda demostrado al comparar lo que ocurre con las empresas radicadas en Buenos Aires y lo que sucedió con las extranjeras del sur del país, que han desertado”, agregó Fortunato.
Pedidos sin respuestas
El año va llegando a su fin sin que el sector haya recibido respuestas favorables a casi ninguno de sus pedidos de auxilio. Desde enero en adelante hubo infructíferas reuniones con funcionarios nacionales, muchos de los cuales, ya desaparecieron del elenco del gobierno. Tal es el caso del ex ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Norberto Yauhar, y de su par de Economía, Hernán Lorenzino, quienes durante meses mantuvieron en análisis un esquema de reducción o eliminación de los impuestos (derechos de exportación) que nunca llegó a aplicarse. “Las únicas ayudas provinieron de créditos concedidos por el Banco de la Provincia y de la aplicación de planes Repro gracias al apoyo del Ministerio de Trabajo y de la Subsecretaría de Pesca. Estas fueron cosas bien recibidas pero que no solucionan el problema de fondo de la pesca, que es de estructura macroeconómica, que responde fundamentalmente al retraso de la paridad cambiaria. Por lo demás no se obtuvo ninguna respuesta y hoy la agenda sigue siendo la misma pero magnificada por el agravamiento de la situación”, aseguró Fortunato.
Según el presidente de CEPA, la realidad terminó demostrando el sentido de los reclamos que desde hace mucho tiempo viene expresando el sector. “Cuando en 2008 denunciamos la caída de la competitividad y advertimos que llegaría un momento en el que se producirían pérdidas económicas, nadie se atrevía a marcar estos problemas. Hoy, en cambio, todas las economías regionales y la industria sufren esta situación. Todos, incluso funcionarios del gobierno nacional, hablan de devaluación -cosa que nosotros no hicimos, porque siempre hablamos de tipo de cambio efectivo- y de los estragos que provoca la inflación en la producción”, subrayó.
“Aunque fuera muy evidente la crisis en la que se encontraba la pesca, la nuestra era una voz en el desierto y sinceramente no nos causa ninguna satisfacción haber tenido razón y saber que esta realidad es compartido ahora por una amplia mayoría”, indicó.
Altos costos, baja rentabilidad
Para la pesca, el problema sigue radicando en el hecho de que los costos operativos continúan creciendo de manera descontrolada mientras que, a pesar de ser ahora más pronunciada, la devaluación del peso no llega a compensar los gastos. Todo esto sucede en un contexto internacional complejo y volátil, en el cual los mercados siguen sin reaccionar positivamente respecto de sus volúmenes de compra.
“En esta situación las empresas pudieron demostrar su capacidad de respuesta gracias a su diversificación, que les permite tener 110 mercados de los cuales 40, son habituales”, explicó el titular de CEPA.
Para Fortunato nada modificó este panorama desfavorable. Por el contrario, las cosas siguen empeorando. “Antes se perdían costos fijos y ahora se pierden costos variables, lo que hace que la situación sea mucho más difícil de sobrellevar”, comentó.
Entre el listado de propuestas que CEPA y las otras cámaras del sector habían acercado al gobierno, figuraban la posibilidad de restablecer rebajas en los aranceles de exportación, una revisión del precio mayorista del combustible, una flexibilización para el pago de las cargas sociales y mejorar el tipo de cambio efectivo.
Fortunato contó que el sector ya solicitó una reunión con el recién asumido ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Carlos Casamiquela, para reiterarle estos planteos y explicar cuál es el cuadro de situación actual. “Creemos que pronto nos reuniremos y allí tendremos que decir que la agenda es la misma, pero con una situación agravada. Esperamos que el Estado comprenda que las empresas están haciendo, con muy poco apoyo, un enorme esfuerzo para mantener la actividad y seguir garantizando la más importante contención social a su propio costo”, señaló.
19/12/13
LA CAPITAL (Mar del Plata)

