(FNM) Chevron Corp., impedida de perforar más pozos en Brasil, está enfrentando una investigación penal sobre un derrame de petróleo en la costa de Rio de Janeiro.
(FNM) Chevron Corp., impedida de perforar más pozos en Brasil, está enfrentando una investigación penal sobre un derrame de petróleo en la costa de Rio de Janeiro.
La empresa acusa a las autoridades locales de reaccionar de manera exagerada e “intrigante”, y sugiere que el clima operacional para las grandes petroleras está tornándose más hostil en el país.
“Nunca vi que un derrame tan pequeño generara tamaña reacción”, dijo en una entrevista a “The Wall Street Journal”, Ali Moshiri, que comanda las operaciones de Chevron en América Latina y África. “Esa reacción exagerada nos tiene intrigados.”
Especialistas del sector dicen que Moshiri va a tener que acostumbrarse a eso. La reacción brasilera refleja una tendencia de mayor reglamentación, y de “tolerancia cero” hasta con accidentes relativamente modestos, después del derrame de 4,9 millones de barriles de petróleo de la petrolera BP en el Golfo de México el año pasado. El derrame de Chevron en Rio, a comienzos de noviembre, liberó 2.400 barriles.
El derrame de BP “cambió la visión de las personas sobre todo lo que hacemos”, explicó Fadel Gheit, analista senior de petróleo y gas del banco de inversiones Oppenheimer & Co. “[Las autoridades] no pueden dejar pasar ningún error, sin importar cuán pequeño sea.”
La situación no podría ser diferente en Brasil, donde el futuro del Partido de los Trabajadores está cada vez más ligado al éxito brasilero en la exploración de reservas en aguas profundas. Brasil descubrió en 2006 depósitos gigantescos, pero en profundidades extremas, frente a las costas de Rio. Y los políticos del partido prometieron nada menos que usar el petróleo para erradicar la pobreza y catapultar a Brasil al primer mundo. El plan de Petrobras implica invertir más de USD 200.000 millones para ayudar a duplicar la producción del país.
Las grandes petroleras multinacionales ya tienen un papel secundario en este proceso. Brasil fortaleció su control sobre el sector, anunciando, en 2009, reglas que obligan a Petrobras a tener un papel dominante en las nuevas exploraciones, garantizándole una gran porción de cualquier cuenca.
Las autoridades están ahora dejando en claro a las firmas que el margen de error es mínimo.
Poco después descubrirse el derrame, el secretario de medio ambiente del estado de Rio de Janeiro, Carlos Minc, sugirió que se expulsara a Chevron del país. La Policía Federal abrió una investigación criminal; las autoridades de reglamentación tildaron a Chevron de “negligente” y suspendieron sus actividades de perforación.
Moshiri dijo en la entrevista que la reacción fue desproporcionada y que no refleja el esfuerzo exitoso de Chevron para obturar en apenas cuatro días el escape, evitando que el derrame llegara a la playa. Agregó que la rigidez brasilera puede volverse en contra y enfriar el interés de las petroleras por operar en el país, en tanto crea una falsa expectativa de que la embestida gigantesca de Brasil en las aguas ultraprofundas estará libre de accidentes.
“Si la reacción ante este incidente fue de esa magnitud, imagine cómo sería si el derrame fuese tres veces mayor”, se preguntó Moshiri. “Si alguien cree que [ese tipo de incidente] no va a repetirse, me gustaría conversar con él.”
Moshiri agregó que la reacción complicó la reparación del derrame. Los empleados de Chevron, por ejemplo, tuvieron que dejar de atender las reparaciones para declarar ante la policía. Las agencias estatales generalmente ayudan en la tarea crucial de detener el derrame antes de comenzar a determinar las culpas. Chevron consiguió “contener el derrame mientras la Policía Federal todavía se dedicada a intimar a los empleados”, sostuvo Moshiri.
La Policía Federal se negó a efectuar comentarios, alegando que a la investigación todavía está en marcha. El Ministerio de Minas y Energía no respondió al pedido de comentarios. Las autoridades brasileras ya dijeron que actuarán de manera responsable para garantizar el cumplimiento de la ley y regular la industria petrolera del país, en veloz crecimiento.
La capacidad brasilera de elevar los patrones refleja un cambio en el negocio. Una proporción creciente de las reservas accesibles está siendo controlada por los países con petroleras estatales. Eso significa que las multinacionales tienen que atender a cada vez mayores exigencias gubernamentales. “Cuando se tiene una oportunidad de acceder a recursos naturales, no se abandona fácilmente”, sostiene el analista en cuestiones energéticas de Argus Research, Phil Weiss.
Pero Brasil necesita de los recursos y conocimientos de las petroleras internacionales para desarrollar sus pozos en aguas profundas, dicen los analistas.
“Estamos comprometidos con Brasil”, asegura Moshiri. “Vamos a esforzarnos para convencer [a Brasil] de permitirnos retomar las operaciones normales. Seremos pragmáticos, cooperaremos e intentaremos dejar claro cuáles son los riesgos.”
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: Portos e navios; 01/12/11
02/12/11
NUESTROMAR
