Para Pedro Santos, miembro de la cámara que nuclea a los trabajadores artesanales, las expectativas de buenos rindes, a mediano plazo, “son magras”.
Para Pedro Santos, miembro de la cámara que nuclea a los trabajadores artesanales, las expectativas de buenos rindes, a mediano plazo, “son magras”.Luego de que una veintena de pescadores artesanales hayan aceptado dejar la actividad a cambio de unos 80 mil pesos por cada canoa y su permiso, se prevé una nueva tanda de retiros, con acuerdo entre los propietarios de las naves, el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca y la Provincia.
Para esta nueva tanda, hasta el momento, están anotadas 10 canoas, cuyos titulares también aceptarían cobrar la misma suma, y 3 lanchas de dueños que reclamarían 160 mil pesos o más.
Pedro Santos, miembro de la Cámara de Pescadores Artesanales de Ingeniero White, aclaró que la entidad hace de nexo pero que los acuerdos se realizan en forma particular.
A título personal, comprendió la decisión de los operarios de abandonar la actividad, teniendo en cuenta que las expectativas de buenos rindes en el futuro, y en el estuario local, son muy bajas.
De hecho, comentó que desde hace un mes, las lanchas y canoas se encuentran amarradas en el denominado “Puerto Piojo” de pescadores.
“Por cómo vamos, las posibilidades de un buen futuro acá, son magras. De seguir así por cuatro o cinco años, esto se va a terminar. Incluso, hay otras cuestiones que pueden aparecer y nos pueden perjudicar, como el dragado del interior de la ría, entre la posta de inflamables y General Daniel Cerri, donde las especies se alimentan y crían. Esa posibilidad les quita totalmente las ganas a la gente de invertir en la pesca. El pescador de White ya no tiene adónde ir a pescar”, dijo.
Santos reconoció que comenzaron a llegar parte de las 20 canoas cabinadas, de mayor potencia y autonomía y enviadas por el ministerio de la Producción, con las cuales se podrá navegar hasta sectores más alejados, aunque la medida no es significativa.
“Con estas modificaciones en la ría, damos un paso adelante y dos para atrás”, graficó.
No obstante, quedarán operativas unas 25 canoas –de menos de 10 u 11 metros de eslora– y la misma cantidad de lanchas amarillas.
Las naves entregadas por el gobierno de Daniel Scioli –cuyo recupero aún no fue definido– aún no fueron botadas porque, más allá de las inversiones complementarias que les están realizando los pescadores que las recibieron al pie del muelle, esperan contar con los permisos de pesca para 2012.
“Si la Provincia mejora la oferta por el retiro voluntario, creo que más lanchas amarillas dejarían la actividad. Hay que tener en cuenta que un motor con caja hidráulica cuesta entre 40 mil y 50 mil pesos. Este tema lo venimos conversando a través del Consorcio de Gestión del Puerto y continuaremos con estas gestiones”, expresó el dirigente.
“En mi caso, si la propuesta implica una suma superior, podría considerar el retiro de dos o tres lanchas de las que tengo”, agregó.
Especies
En la actualidad, la captura, según Santos, se encuentra en Riacho Azul y es de gatuzo. Para poder pescar en esa zona, incluida en la reserva natural de Bahía San Blas, la cámara local está gestionando los permisos correspondientes, a fin de garantizar el uso sustentable de esos recursos ictícolas.
La temporada de la tradicional captura de crustáceos del estuario local comenzaría en los próximos días.
En primera instancia, deberían aparecer los langostinos y, con aguas más cálidas, los camarones.
Proyecto para las de mediana altura
La posibilidad de que en el puerto local operen lanchas rojas de mediana altura depende de que los pescadores que cuentan con las ocho habilitaciones de la Provincia –seis para Ingeniero White y dos para Puerto Rosales– consigan el debido financiamiento por parte del Estado o de un privado.
“Eduardo Defilippis –expresidente de la cámara, fallecido en un accidente automovilístico el mes anterior– venía manteniendo conversaciones con empresas que les interesaba la captura y con las cuales podríamos definir algún tipo de acuerdo; por ejemplo, pagando los barcos con un porcentaje de la captura. También pensamos en conseguir un préstamos bancario.
“Creemos que es una excelente negocio, puesto que esas embarcaciones pueden pescar entre la milla 3 y la milla 12. Incluso, si obtuviese el permiso nacional, pueden ir a capturar más lejos. Hay algunos interesados”, mencionó Santos.
Si bien la propuesta es planteada como “tentadora” por los pescadores, la inversión necesaria para construir los barcos es alta, puesto que ronda los 2,5 millones de pesos.
01/12/11
LA NUEVA PROVINCIA
