Operación retorno: Maruba y su violento golpe de timón

Maruba dio un golpe de timón violento. La naviera argentina quiere volver a figurar en el escenario marítimo internacional.

Maruba dio un golpe de timón violento. La naviera argentina quiere volver a figurar en el escenario marítimo internacional.

Fuentes muy cercanas al capitán Samuel Rodríguez, el hombre fuerte de Maruba, dicen que quiere posicionarla entre las 10 principales del mundo.

Maruba entiende que esto es posible. Corrección. Maruba entiende que esto sólo es posible en sociedad con los trabajadores. Jugada política interna, revolucionaria apuesta empresaria, pionera filosofía sobre el management naviero del siglo XXI… Cualquier especulación a priori es posible.

Lo único cierto es que ahora el 30% de la naviera estará en manos del Sindicato Obreros Marítimos Unidos (SOMU, que se quedará con el 50% de ese 30%); el Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante; el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales de Pesca y Cabotaje Marítimo, y la federación de 16 gremios marítimos, portuarios y de la industria naval (Fempinra).

Si Maruba y sus socios sindicales lograran una conducción profesional y márgenes de rentabilidad en un negocio sensible a los flujos de fondos, el golpe de timón habrá sido todo un acierto.

La empresa sorteó la crisis con una reestructuración de su deuda, que incluyó una quita del 40% del total, un pago ínfimo en comparación con el total y un plazo generoso de siete años para cancelar saldos más dos de gracia.

Si está el know how comercial intacto, si la red de agencias internacionales sigue en pie y no se desmantelaron oficinas, y si las líneas internacionales le tienen fe al armador argentino, no habría nubes en el horizonte.

Pero el Estado deberá velar por que la competencia no se manche. En una segunda etapa (pero inmediata) el Estado deberá analizar el costo laboral argentino, que eclipsará todo esfuerzo por noble que sea de la nueva Maruba de participar del mercado de fletes marítimos. Deberá decidir en materia impositiva, de incentivos fiscales, y de fondos. Deberá ser el primer convencido de que el golpe del timón fue en la dirección correcta.
Emiliano Galli

13/07/10
LA NACION

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