Hasta 7,3 millones de toneladas de pescado. Un 8% del total mundial de las capturas. Eso es lo que, según los cálculos de la organización ecologista Oceana, suman los descartes, aquella fracción de pescado que llega en el aparejo pero que se tira por la borda dado su escaso valor comercial, porque no dan la talla, porque el barco en cuestión ha agotado su cupo o porque se prefiere desembarcar menos en puerto para obtener más precio.
Hasta 7,3 millones de toneladas de pescado. Un 8% del total mundial de las capturas. Eso es lo que, según los cálculos de la organización ecologista Oceana, suman los descartes, aquella fracción de pescado que llega en el aparejo pero que se tira por la borda dado su escaso valor comercial, porque no dan la talla, porque el barco en cuestión ha agotado su cupo o porque se prefiere desembarcar menos en puerto para obtener más precio.
A juicio de Oceana, los descartes no sólo constituyen un derroche de recursos pesqueros, sino que provocan alteraciones en el ecosistema y, además, impiden una correcta evaluación de los stocks, por lo que abogan firmemente por su prohibición total para la flota de la Unión Europea (UE), una restricción que ya han implantado países como Noruega o Islandia.
La agrupación estima que uno de cada seis kilos de pescado capturado se devuelven al mar y argumenta que si se impide esa práctica, los pescadores serían los primeros interesados en disminuir la pesca accidental.
27/03/07
LA VOZ DE GALICIA
