Hasta 1990, la palabra competitividad estaba reservada a los analistas de empresas y a partir de allí es cuando Michael Porter, de Harvard, habla de las ventajas competitivas de las naciones sentando ya el concepto de nación competitiva, que es aquella cuando promueve efectivamente la competitividad de las empresas que viven en ella.
Hasta 1990, la palabra competitividad estaba reservada a los analistas de empresas y a partir de allí es cuando Michael Porter, de Harvard, habla de las ventajas competitivas de las naciones sentando ya el concepto de nación competitiva, que es aquella cuando promueve efectivamente la competitividad de las empresas que viven en ella.
Y que hoy en día son las más avanzadas del mundo por el enorme crecimiento que tuvieron. En ese lapso Argentina pasa del lugar 45 en el ranking del Foro Económico Mundial al 59 que ahora ocupa. No hace falta explicar lo que nos pasa frente a la evidencia puesta de manifiesto.
La acuicultura es una industria de base ya biotecnológica y como tal debe ser competitiva si no, no debería existir pues se fundirían las empresas que la desarrollaran. Entonces, ¿qué deberíamos suponer que ocurre en nuestro país? cuando hablamos de una industria que tiene un crecimiento anual luego de más de una década del 8 por ciento en el mundo, con la potencialidad que presenta para su desarrollo, sus abundantes aguas, dulce y el océano sin contaminación como la registran países productores, siendo su mar rico en peces y mariscos de alto valor que ya no se capturan por agotamiento del recurso, para un mundo ávido, que para dentro de 15 años con una población cercana a los 8 mil millones, necesitará 58 millones de toneladas más que hoy, que no serán aportadas por la captura, como lo demuestran las estadísticas.
Obviamente esta pregunta se contesta por si sola, no solo con el pensamiento de Porter sino con lo ocurrido en el mundo que siguió su orientación y que es una verdad a todas luces y está a la vista: se ha carecido totalmente de la promoción que debía y debe proveer el Estado al sector privado para posibilitarle su desarrollo, con laboratorios y profesionales capacitados que generen tecnologías de cultivo, asistencia técnica, marco normativo, técnicos, asistencia crediticia, control, todo enmarcado dentro de una política destinada a implementar su desarrollo, con un mercado que ya posee. Si esto no tiene comienzo, el 2008, como los que le seguirán, nos verán como el 2007.
Raúl Córdoba Iramain.
Presidente Asociación Argentina de Acuicultura
07/01/08
PESCA & PUERTOS
