Hasta tanto no conozcamos detalles de la nueva resolución, no podemos definir con exactitud qué es lo que deparará la próxima temporada. Hasta ahora son todas hipótesis, aunque es verdad que todas marcan una reducción de la captura máxima y un aumento de las paradas biológicas de la flota que opera sobre la merluza.
Hasta tanto no conozcamos detalles de la nueva resolución, no podemos definir con exactitud qué es lo que deparará la próxima temporada. Hasta ahora son todas hipótesis, aunque es verdad que todas marcan una reducción de la captura máxima y un aumento de las paradas biológicas de la flota que opera sobre la merluza.
No hay que ser muy inteligentes para anticipar que este panorama signado por las reducciones de la biomasa disponible para ser pescada y un aumento de la inactividad de los barcos generará un año particularmente difícil.
Si se confirma lo que hasta ahora son meros pronósticos, seguramente habrá menos inversiones de parte de los empresarios, pero también menos trabajo en tierra y como consecuencia, más problemas sociales.
Para colmo la autoridad de aplicación no ha dado señales en estos tiempos sobre una posible modificación en la manera de asignar las capturas y así valorar la incidencia social que tiene la flota fresquera. Se puede disimular la falta de pescado, aprovechando que la poca merluza genere valor en los recursos humanos.
En un escenario que promueve al desaliento, aunque conocimos otros más complicados, es urgente propiciar políticas que generen incentivos, impositivos y arancelarios, para capturar otro tipo de recursos y sobre todo, procesarlos en tierra.
Francisco Romano.
Presidente de la Cámara de Fresqueros de Mar del Plata
07/01/08
PESCA & PUERTOS
