“No es cierto lo de la lluvia ácida”

Contaminación en Buenos Aires: ¿la cara oculta de la crisis energética? Bernardo Velar de Irigoyen, presidente del directorio del grupo Sadesa, niega todas las acusaciones que motivaron durante el último invierno una investigación de la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, reconoce lo obvio: el fueloil, que las centrales argentinas tienen que usar ante la falta de gas, es uno de los combustibles más sucios.

Contaminación en Buenos Aires: ¿la cara oculta de la crisis energética? Bernardo Velar de Irigoyen, presidente del directorio del grupo Sadesa, niega todas las acusaciones que motivaron durante el último invierno una investigación de la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, reconoce lo obvio: el fueloil, que las centrales argentinas tienen que usar ante la falta de gas, es uno de los combustibles más sucios.

-Hay numerosas fotos que muestran, por las noches, humo negro que sale de Central Puerto. ¿Hay lluvia ácida?

-No es cierto lo de la lluvia ácida. Que quede claro. Al quemar fueloil, a veces se puede ver que de la chimenea sale un poco de humo. Pero estamos cumpliendo con todos los parámetros o reglamentaciones federales y municipales sobre emanaciones. Estamos muy tranquilos con eso. Hemos hecho varios análisis y estamos colaborando con el gobierno de la ciudad, que está investigando lo que usted decía: la posibilidad de que exististiera lluvia ácida. Estamos dentro de los rangos permitidos.

-De cualquier manera, cumplan o no, el fueloil es más sucio.

-Sí, definitivamente. Definitivamente. Lo que pasa es que nosotros tenemos contratados 3,4 millones de metros cúbicos diarios de gas para usar en nuestras centrales y la verdad es que no siempre está disponible.

-¿Siguen quemando líquidos en Central Puerto?

-Hoy funcionamos con gas. Hay pequeños recortes, pero estamos funcionando con gas y combustibles líquidos. Nosotros queremos meternos también en el negocio de la exploración del gas para abastecernos.

– Eso parece más arriesgado que la luz: los productores dicen que el precio no cierra.

-No; el gas tiene hoy un precio de contrato en el segmento industrial de tres dólares el millón de BTU [unidad de medida británica]. En Bolivia se está pagando cinco dólares. Así que a tres dólares es una apuesta interesante.

-¿Entonces es negocio a tres dólares?

-Es negocio.

-No parece. La producción de los yacimientos cae.

-Lo que pasa es que muchas petroleras tienen contratos con distribuidoras. Las distribuidoras no pueden pagar esos precios. El gas residencial paga 40 centavos de dólar.

-Por eso, la idea del Gobierno es darle prioridad al gas residencial.

-La idea nuestra es invertir en pozos de gas para abastecer a nuestras centrales. Tenemos una capacidad instalada de alrededor de 4200 megavatios, de los cuales 2500 son térmicos.

23/09/078
LA NACION

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