Fracasó otra negociación con los marineros en huelga desde hace casi un mes.
Fracasó otra negociación con los marineros en huelga desde hace casi un mes.
El conflicto pesquero que derivó hace 10 días en el incendio de seis plantas pesqueras en Puerto Deseado, y que mantiene paralizada la actividad en Santa Cruz desde el 3 del mes pasado, sigue lejos de una solución. Y, con ánimos caldeados, resurge el temor de que se produzcan otros ataques a las plantas procesadoras.
Los empresarios dieron ayer una conferencia de prensa en la que mostraron nuevas imágenes acerca de cómo quedaron las plantas atacadas el 20 de julio y sostuvieron que no van a dar más aumentos. Al enterarse de la respuesta de las compañías, los gremialistas que negociaban en Río Gallegos volvieron al bloqueo que mantienen en el acceso al Parque Industrial Pesquero de Puerto Deseado. El gobernador santacruceño, Daniel Peralta, viajó a Buenos Aires para informar al gobierno nacional del estado del conflicto.
Mientras tanto, la semana próxima llegará al país la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega. Ese viaje estaba previsto con anterioridad a la protesta, pero ahora girará en buena medida alrededor de ese conflicto.
Los trabajadores agrupados en la delegación local del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), que desconoce la conducción nacional del gremio, y la Agrupación de Marineros Santacruceños, reclaman ahora un fuerte incremento del pago por productividad que reciben. Pero los empresarios sostienen que ya han dado aumentos, que los sueldos de los marineros están dolarizados por convenio y que más del 50% de su facturación es destinada al pago de salarios.
"Las empresas ofrecieron 200 pesos mensuales más en compensación por zona desfavorable para los que tienen domicilio en Puerto Deseado, lo que es una burla. Nosotros queremos incrementos en los coeficientes que se utilizan para el cálculo de la productividad, queremos ganar cuando las empresas ganan y perder cuando pierdan", afirmó Daniel Medina, uno de los líderes de los trabajadores en huelga.
Pero para los empresarios "los conflictos de representatividad en el gremio no se pueden convertir en una demanda sostenida de mejoras salariales donde tiene más representatividad quien más pide", según afirmó Alfredo Pott, presidente de la Cámara de Armadores Pesqueros Congeladores de la Argentina (Capeca) y de la pesquera Santa Elena, cuya fábrica de kani kama fue incendiada el 20 del mes pasado.
"Desde que ocurrió esta salvajada, sin precedente no sólo en la Argentina, sino en cualquier caladero del mundo, ha habido contactos entre los gobiernos español y argentino. Nos consta que hubo conversaciones al más alto nivel y nos dicen que esas conversaciones son positivas", afirmó Rubén Celaya Martínez, presidente de Arbumasa, una pesquera de origen español que sufrió la destrucción de un depósito.
"Esperamos que solucione, que actúe la Justicia ante los desmanes, que se imponga el orden y que podamos seguir trabajando. Arriba de los barcos hay nueve sindicatos con los que las cámaras empresariales negocian, no se puede pretender que también haya gremios locales en cada puerto", afirmó Pott.
Más reclamos
Medina, por su parte, declaró: "No nos están dando nada, es una burla esta propuesta, sentimos que las negociaciones han fracasado en esta instancia".
El gremialista señaló que estaban pidiendo "un porcentaje de participación por producción, del 0,85% actual se eleve a 1,20%" y añadió: "Queremos compartir las ganancias, si hay más pesca ganamos todos, si no hay pesca, no".
Las cámaras pesqueras expresaron en una nota que con los 200 pesos por zona desfavorable, "sumado a la mejora salarial que representarán las modificaciones en el impuesto a las ganancias, habrá una mejora sustancial de los salarios que perciben".
Los marineros admitieron que las modificaciones en el impuesto a las ganancias los beneficiaban, aunque reconocieron que ellos pedían "la derogación total del impuesto, nosotros pedíamos que no se aplique el impuesto a lo que ganamos sobre la producción".
Los marineros se encuentran en paro desde el 3 de julio y el 20 de ese mes hubo destrozos en varias empresas pesqueras de Puerto Deseado. Al día siguiente, el gobernador, Daniel Peralta, se ofreció a mediar en el conflicto y se realizaron mesas de dialogo en Río Gallegos.
El mandatario provincial está tratando de encontrar una salida política del conflicto.
Por José Crettaz
De la Redacción de LA NACION
Con la colaboración de Mariela Arias, en Santa Cruz
01/08/07
LA NACION
