Aunque no hubo un acuerdo final respecto del estatus legal del mar Caspio, el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, definió la cumbre como un "punto de inflexión" para los cinco países ribereños, que aún no han decidido si la región debe ser explotada en forma conjunta o si cada país debe tener derecho sobre su respectiva costa.
Aunque no hubo un acuerdo final respecto del estatus legal del mar Caspio, el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, definió la cumbre como un "punto de inflexión" para los cinco países ribereños, que aún no han decidido si la región debe ser explotada en forma conjunta o si cada país debe tener derecho sobre su respectiva costa.
TEHERAN.- "La cumbre se celebró en una atmósfera extremadamente amistosa. Los resultados deben considerarse un gran éxito y un punto de inflexión en la historia de la cooperación entre los cinco Estados del mar Caspio", sostuvo Ahmadinejad en la ceremonia de clausura del encuentro.
"El mar Caspio es y seguirá siendo por siempre un mar de paz y solidaridad entre las naciones litorales", sentenció el mandatario iraní.
Ahmadinejad anunció que Irán, Turkmenistán, Kazakhstán, Rusia y Azerbaiján habían acordado convocar a una cumbre anual y una reunión a nivel ministerial dos veces por año. Para certificar este cuadro de intenciones, los cinco países firmaron la llamada Declaración de Teherán. La próxima cumbre tendrá lugar en 2008 en Bakú, capital de Azerbaiján.
El presidente ruso, Vladimir Putin, presidirá además una comisión económica del mar Caspio, agregó Ahmadinejad. El presidente ruso se mostró optimista sobre los resultados del encuentro: "Nos hemos plegado a la propuesta del presidente iraní para avanzar hacia una organización económica común. En algunos asuntos ha habido acuerdo unánime. Subrayamos la exclusividad de los países ribereños para utilizar el mar Caspio, incluyendo su explotación económica".
La disputa por el estatus legal del mar se remonta al colapso de la Unión Soviética, en 1991. El mar Caspio contiene enormes yacimientos de combustibles fósiles, que, según las estimaciones, podrían llegar a 20.000 millones de toneladas. El derecho a su explotación y distribución ha sido objeto de una larga disputa entre los cinco países ribereños del mar interior más grande del mundo.
"Un acuerdo de todas las partes para el uso conjunto del mar Caspio y sus recursos petrolíferos, gasíferos y biológicos, independientemente de las fronteras nacionales, será beneficioso para todos los países limítrofes", subrayó Putin.
La riqueza de la región
Turkmenistán, que cuenta con un límite marítimo de 1770 kilómetros, podría disponer de reservas submarinas de gas por casi tres billones de metros cúbicos. Una cifra similar se atribuye a su vecino septentrional, Kazakhstán, con una costa de 1890 kilómetros, que además tendría más de 4000 toneladas de reservas de petróleo.
También Azerbaiján contaría con reservas considerables en sus 800 kilómetros de costa. Desde principios de 2006, un oleoducto traslada más de un millón de barriles desde este país hacia la costa mediterránea turca.
A partir de 2011, un oleoducto llevará el crudo del Caspio a Polonia. La Unión Europea también patrocina el proyecto Nabucco, que a través de turquía trasladará gas del mar Caspio hasta Austria.
Las costas de Irán y Rusia, de 740 y 960 kilómetros, respectivamente, son relativamente acotadas. Para Turkmenistán, Azerbaiján y Kazakhstán, sin embargo, las relaciones con Rusia son de especial importancia, porque ninguno de los tres cuenta con una salida directa a mar abierto y precisan el permiso de Moscú para llevar sus exportaciones a todo el mundo.
Agencias DPA y EFE
17/10/07
LA NACIÓN
