El dueño de Alpesca descansa en las tibias arenas blancas del Pacífico sur. En Madryn, sus mil empleados tienen su peor fin de año, al saber que quedarán sin trabajo. El gobierno de Buzzi, desconcertado, “pide tiempo”. La empresa es hoy conducida por un broker procesado por narcotráfico.


El dueño de Alpesca descansa en las tibias arenas blancas del Pacífico sur. En Madryn, sus mil empleados tienen su peor fin de año, al saber que quedarán sin trabajo. El gobierno de Buzzi, desconcertado, “pide tiempo”. La empresa es hoy conducida por un broker procesado por narcotráfico.

“Con Baldino estábamos mejor”. La escueta, sintética y gráfica sentencia pertenece a una trabajadora de Alpesca, durante el piquete que protagonizaron la semana pasada en la zona portuaria de Puerto Madryn. Esa lógica de razonamiento se ha repetido en el último tiempo y es que la comparación en la administración y control de la compañía exhibió resultados absolutamente diferentes, mientras Alpesca estuvo conducida por los marplatenses respecto a esta etapa en manos del ‘autóctono’ Omar Segundo.

“Baldino tenía un plan de trabajo. A pesar de las demoras en los pagos, sabían cómo hacer trabajar una pesquera. Los barcos estaban pescando, la planta funcionaba”, reflexionó la mujer con casi 20 años de antigüedad, mientras otras de sus compañeras asentían, y de fondo el humo denso de las gomas cruzaba la Avenida Kenneth Woodley en el ingreso a la zona portuaria. Fue en esa calurosa tarde que obligó a la ministra de Agricultura de Chubut a reprogramar su agenda, viajar a Madryn y desde la caja de una camioneta anunciarles un subsidio de dos mil pesos antes de Navidad, y otros dos mil antes de Año Nuevo, en un intento por descomprimir la delicadísima situación que se vive en la ciudad.

Mientras todo esto sucede, el propietario de Alpesca, Omar “Cura” Segundo, tras haber contraído matrimonio inició un periodo vacacional de ‘luna de miel’ en el exterior, y a tal fin, un juez federal subrogante de Rawson le otorgó la autorización para salir del país, en virtud de que el empresario pesquero se encuentra procesado por almacenamiento de estupefacientes, en la causa por narcotráfico por la ‘misteriosa aparición’ de 115 kilos de cocaína en la pesquera Poseidón.

Según indican las versiones, luego de su fiesta de bodas en el Hotel Rayentray de Puerto Madryn, el dueño de Alpesca partió hacia la Capital Federal y de allí a la Polinesia. Desconectado de las vicisitudes y las urgencias de su pesquera, aprovecharía su descanso en las cálidas arenas blancas del Pacífico Sur para replantear sus inversiones, al tiempo que ya tiene definitivamente decidido su salida del sector pesquero.

En esta etapa, Alpesca es dirigida por la mano derecha de Segundo, Nicolás Seoane, que desde el punto de vista técnico es un consultor ejecutivo; por lo tanto, le vende servicios profesionales a la empresa y es así uno de sus acreedores.

Hoy, Seoane es el interlocutor de Alpesca con el gobierno de Chubut. Es a quien la ministra Gabriela Dufour solicitó la nómina certificada de los trabajadores para que se les abone los dos mil pesos de subsidio. Para quienes no recuerdan, Seoane fue el broker de pescado que llevó a cabo la operación de trasladar las cuatro toneladas de langostino desde Mar del Plata a Puerto Madryn, donde ‘sorpresivamente’ fueron encontrados los cien kilos de droga, y sobre el cual la Justicia Federal procesó por la presunción del delito de transporte de estupefacientes.

Cuando Omar Segundo recibió Alpesca del grupo Baldino contaba con 12 millones de pesos en cuenta, otros 8 millones de mercadería en cámaras, con 5 barcos operativos, la flota faenando y la planta operativa.

Hoy carece de liquidez; los buques no están capturando y por lo tanto, no hay materia prima para procesar; no hay productos para exportar y ello implica que no tiene ninguna posibilidad de proyectar ingresos por liquidación de divisas. Al tiempo que hubo un progresivo crecimiento del endeudamiento de la pesquera, incluso hay sospechas de que se hayan contraído “deudas figuradas” acrecentando el pasivo, y que en un escenario de un proceso concursal se presenten a cobrar servicios nunca prestados.

Así las cosas, el gobierno de Martín Buzzi se hizo cargo de la “emergencia” disponiendo un subsidio de cuatro mil pesos por cabeza; se paga por ventanilla y sin descuentos ni aportes. Es decir, las obligaciones salariales de Alpesca no fueron cubiertas, sino que el Estado concurrió en ayuda frente a una situación social.

“Buscamos la figura para apropiarnos de los medios de producción con respaldo jurídico”, dijo Dufour al hilvanar una respuesta ante la requisitoria de cuál era el “plan” del gobierno sobre Alpesca. No abundó en ningún detalle más, tal vez no por hermetismo, sino porque no se sabe qué rumbo tomar.

Con todo, la Nochebuena no será para todos igual.

Por Nelson Saldivia

24/12/13

REVISTA PUERTO

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio