Reunión en la Secretaría de Medio Ambiente.
Reunión en la Secretaría de Medio Ambiente.
La semana pasada, con la intención de estudiar la posibilidad de limitar la cantidad de cruceros turísticos, la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, convocó a una reunión interministerial. Igualmente el titular de la Dirección Nacional del Antártico, Mariano Mémolli, informó que trabajan con la Secretaría de Medio Ambiente y con el Estado Mayor General de la Armada para analizar la contaminación.
Recordemos que el Explorer se hundió con cerca de 185.000 litros de combustible que, aunque hasta ahora no se derramaron, la corrosión que sufre el barco puede hacer que haya una complicación futura, que implique la pérdida de líquidos que dañen el medio ambiente. En ese sentido, el funcionario indicó que se “está trabajando en la evaluación del daño ambiental” la cual será expuesta en un informe que se elaborará con el reporte del personal especializado de la DNA que participará de un operativo en el lugar del hundimiento del crucero.
Por su parte, un vocero de la Secretaría de Medio Ambiente confirmó que están en conversaciones con otros ministerios y “estamos estudiando el Tratado Antártico y otros protocolos para elaborar una propuesta y definir una estrategia”. La cartera ambiental esgrimirá, como argumento, que el Tratado Antártico, que regula la actividad en la región, suscripto por 28 naciones, no hace mención a la explotación turística de la Antártida y sólo determina parámetros para el uso científico, ambiental y de convivencia internacional dentro de ese territorio. “Es cierto que hay que determinar jurisdicciones, porque la región está bajo el paraguas el Tratado Antártico, pero nunca se habla de turismo en los documentos”, consideró el vocero de Medio Ambiente. Por su parte, Picolotti deslizó la idea de restringir el turismo. “El objetivo de la Antártida no es la actividad turística. Los Estados tenemos que realizar un mayor esfuerzo para ser más rigurosos en los controles”, había manifestado la secretaria de Medio Ambiente, y responsabilizó a la empresa canadiense GAP Adventures, que vende la excursión, por la mancha de combustible de 5 kilómetros que quedó sobre el agua. La funcionaria agregó que “los cascos permitidos deberían estar preparados y certificados para este tipo de hielos, así como también se debe exigir certificación de la capacidad de la tripulación para navegar en estas aguas”.
Conciencia turística
En diálogo con Mensajero Periódico Turístico, Mariana Larroquet, representante de MarPatag en Buenos Aires indicó que considera importante una regulación muy clara y muy precisa sobre todo en la Antártica: “Creo que se tiene que establecer un limite y una capacidad de carga del medio ambiente y si los estudios indican que hay que limitarse, se limitará. En eso estamos completamente de acuerdo. Nosotros estamos en un Parque Nacional, y nos parece que todo ese tipo de cuidados es necesario que se mantengan. Tiene que ver con una visión a futuro, con la posibilidad de que las generaciones que vienen también puedan disfrutar de lo que se disfruta hoy”, comentó la representeante de MarPatag. Así, Larroquet confirmó que “si es con una visión a largo plazo, ecologista, estoy muy de acuerdo. No se hasta donde llegan los estudios, pero sabemos que hay impacto ambiental. A nosotros nos costó tres años obtener un permiso de desembarco en una playa, dentro de un Parque Nacional, por los controles que hay, y que me parece que es correcto que haya”. Mariana Larroquet indicó que también es importante el control en cuanto a las características de los barcos: “Es importante fijar un limite en cuanto a la capacidad de carga que tenga el lugar, y de otras características de las naves”.
Por su parte, Rolando Parera, director de Oremar Representaciones, indicó que tomar en consideración el impacto ambiental en una zona de las características de la antártica, es “más que razonable”. “Hasta donde yo se la actividad turística que se desarrolla tiene una serie de recaudos, esto no quiere decir que no puedan revisarse. Justamente, el interés de preservar el impacto ambiental por un lado y a su vez el interés genuino que también tiene la actividad turística, son compatibles”.
Los alcances del crecimiento
Según datos oficiales, en los últimos años se ha duplicado la cantidad de visitantes al continente Antártico en cada temporada. Para la actual se estima en casi 30.000 la cantidad de turistas. “Esa es una cifra más que significativa si se considera que la población estable del territorio apenas supera las mil personas”, sostuvo Picolotti y agregó: “La Antártida está declarada reserva natural, consagrada a la paz y a la ciencia. Es un ambiente sumamente frágil. Por ello, la actividad turística debe ser especialmente regulada y controlada. Si bien los Estados firmantes del Tratado Antártico han hecho esfuerzos considerables para minimizar el impacto ambiental en la zona, hechos como éste demuestran que hay que hacer mayores esfuerzos aún”.
El antecedente
Recordemos que el crucero de lujo Explorer, de bandera liberiana, fue golpeado por un iceberg en la madrugada del viernes 23, lo que obligó a la evacuación de sus pasajeros y causó su posterior hundimiento. El buque se halla sumergido a unos 1.500 metros de profundidad, con un tanque de 185.000 litros de diesel. Según expertos, el escenario más probable es que el combustible salga lentamente desde el fondo del mar.
03/12/07
MENSAJERO

