Los números rojos se elevan hasta los 167 millones de euros en una empresa que aún no tiene contratos para todo su personalla situación de los astilleros públicos.
Los números rojos se elevan hasta los 167 millones de euros en una empresa que aún no tiene contratos para todo su personalla situación de los astilleros públicos.
Navantia abordó en su último consejo de administración el balance económico del 2015. En la exposición de las cuentas, que arrojan unos números rojos por valor de 167 millones, la empresa pública achacó a la falta de trabajo más de la mitad de ese agujero económico. Es decir, sostiene que solo durante el pasado año, la falta de ocupación para su plantilla ha generado un coste superior a los 85 millones.
Aunque la compañía regresó a la senda de la contratación en los años 2014 y 2015, su actual estructura de personal, con los gremios completamente desajustados, y su evolución hacia un astillero de síntesis, ha hecho que para afrontar cualquier contrato necesite de las industrias auxiliares. Y a ello hay que sumarle que los pedidos con los que cuenta actualmente son insuficientes aún para generar ocupación para todo su cuadro de personal.
No obstante, hay que recordar que el grado de ocupación que había logrado la empresa -que cuenta con factorías en Ferrol y Fene- fue objeto de controversia entre la dirección y los representantes de los trabajadores, ya que la compañía había insistido en que rondaba el 80 %, mientras que los sindicatos rebajaban sustancialmente esta cifra.
Por otra parte, el esfuerzo en aprovisionamientos -compras- para la ejecución de las obras también se encuentra entre los argumentos explicados por Navantia en el consejo para explicar las pérdidas, que han sido las más altas en la historia de la compañía. En la industria naval, los cobros de los contratos están estipulados por hitos y conforme se van salvando (como el cortado de las primeras planchas de acero, la puesta de quilla o la botadura), se van cobrando porcentualmente. La compañía pública también justificó en el encuentro que parte de los números rojos se produjeron por el hecho de que, aunque había encargos firmados, no se salvaron hitos significativos.
Como ejemplo, los contratos de los Buques de Acción Marítima (BAM), que se fabrican en Ferrol y San Fernando (Cádiz), se firmaron a finales del 2014 pero aún no se ha colocado la quilla.
Pese al balance económico tan desfavorable, la compañía mantiene el objetivo de lograr el equilibrio a finales del próximo año. Además, ha explicado en su consejo que ha incrementado en un 142 % el ritmo de sus inversiones, que han sido especialmente intensas en los astilleros de la ría ferrolana y la bahía de Cádiz.
Los ingresos obtenidos durante el pasado año se sitúan en unos 686 millones. En el negocio de la construcción naval crecieron un 41 % y un 15 %, en reparaciones. Sin embargo, no han podido evitar que los principales parámetros económicos de las cuentas sean negativos y que la situación financiera de la empresa pública se haya complicado aún más.
Sus responsables confían, sin embargo, en que se firmen en los próximos meses los contratos de construcción de cinco corbetas para Arabia Saudí y de dos buques logísticos para Australia, para permitir consolidar su «plan industrial» hasta el año 2020. (Por B. Couce; La Voz de Galicia)
03/04/16
