Mientras manipulaba restos de material inflamable, en una tarea destinada al repliegue de residuos en la Base Esperanza, murió ayer en la Antártida un suboficial del Ejército.
Mientras manipulaba restos de material inflamable, en una tarea destinada al repliegue de residuos en la Base Esperanza, murió ayer en la Antártida un suboficial del Ejército.
Se trata del suboficial Alberto Ramírez, de 39 años, que había llegado hacía una semana a la Base Esperanza, una de las seis localizaciones permanentes que el país posee en la Antártida. Su destino anterior había sido el regimiento de Infantería Mecanizado 12, de la localidad pampeana de Toay.
Mientras Ramírez trabajaba para sellar un tambor de residuos que aparentemente contenía restos de combustible, se registró un cortocircuito que habría provocado una explosión.
La tarea se efectuaba con vistas a la campaña antártica de verano, iniciada ya en Buenos Aires con el alistamiento del buque polar ruso “Vasily Golovnin”, que además de aprovisionar las bases militares tiene previsto realizar la logística inversa, que consiste en el repliegue de todos los desechos de basura para transportarlos al continente. Fuentes del Ministerio de Defensa indicaron que hace dos años que no se realiza el traslado de residuos.
El material que se encontraba manipulando el suboficial Ramírez, según informó la cartera de Defensa en un comunicado, era inflamable y formaba parte de dichas actividades de repliegue.
Al transmitir la noticia, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, hizo llegar sus condolencias a los familiares y amigos del militar. Interviene en el caso el juez federal de Ushuaia, Federico Vilota Ivandic.
Fundada en 1952, la Base Esperanza reúne a oficiales, suboficiales y científicos, muchos de ellos con sus familias, y es la única que tiene una dotación de civil. El personal militar ofrece apoyo a la actividad aérea marítima y terrestre, gracias a su estación meteorológica, y se encarga de realizar tareas de reconocimiento y exploración, además de otras actividades científicas, relacionadas con glaciología, sismología, oceanografía, biología, geología y mareografía.
La campaña antártica, que el año pasado había tenido severos tropiezos que impidieron llegar al continente blanco, fue lanzada por el ministro de Defensa, Agustín Rossi, quien anteayer visitó el buque polar ruso que tendrá a su cargo el abastecimiento de las bases, que albergarán en el verano una dotación de 1500 personas, entre militares y científicos. Durante el invierno permanecerán unas 300 personas.
El Gobierno espera completar el aprovisionamiento en marzo, para lo cual contará con el aporte de dos helicópteros de carga Kamov y el rompehielos Kapitan Dranitsyn, también de origen ruso.
15/01/14
LA NACION

