Tras una reunión con la cerealera Bunge, en Rosario, se desactivaron los piquetes. Los camioneros normalizaron ayer al mediodía la actividad en el Puerto General San Martín, cerca de Rosario.
Tras una reunión con la cerealera Bunge, en Rosario, se desactivaron los piquetes. Los camioneros normalizaron ayer al mediodía la actividad en el Puerto General San Martín, cerca de Rosario.
El sindicato de camioneros, que lidera el secretario general de la organización y jefe de la CGT, Hugo Moyano, anunció el levantamiento de los bloqueos que el gremio mantenía contra la empresa Bunge y que impedía la descarga de cereales en los puertos de Bahía Blanca, Quequén, Ramallo y Puerto General San Martín, en Santa Fe.
La revisión de la medida surgió del principio de acuerdo que Moyano y su hijo Pablo, como secretario adjunto del gremio, obtuvieron ayer con representantes de Bunge, tras un encuentro en Rosario entre las partes. Fuentes gremiales y oficiales confirmaron a LA NACION que habrá una nueva reunión el miércoles para buscar una solución al conflicto.
El sindicato acusa a las cerealeras de violar el convenio colectivo de trabajo 40/89, que rige la actividad de los camioneros por no cumplir con las normas de seguridad e higiene, pagar sueldos por debajo de lo establecido y por los trabajadores en negro, según un acta que se firmó hace dos años con distintas compañías cerealeras.
Fuentes de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) admitieron que habrá una reunión con los camioneros el miércoles (que se haría en la sede porteña de los empresarios o en el sindicato de Moyano), y dijeron que la decisión de levantar el paro fue unilateral por parte de los camioneros. Añadieron que la Ciara no dialogó en las últimas horas con ningún dirigente gremial. Es más, la Ciara publica hoy una solicitada en la que critica la medida de fuerza de los camioneros.
El directivo de la Ciara Alberto Rodríguez había dicho que la institución no tiene ninguna responsabilidad: "Nos reclaman a los exportadores una supuesta deuda de las empresas transportistas que son contratadas por los dadores de carga [como productores y acopiadores], mientras que nosotros somos receptores de ese viaje. No tenemos nada que ver con la solidaridad legal que se nos reclama".
LA NACION supo de fuentes oficiales que el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, había iniciado una serie de contactos informales con los sectores gremiales y empresarios, y que había tomado la decisión de convocar a una reunión con las partes si no se acordaba una solución al conflicto.
Se temía que aumentara la intensidad de la protesta con la convocatoria al paro realizada por el sindicato de camioneros contra todas las cerealeras, que involucraría a Bunge, Cargill, Molinos Río de la Plata, Nidera y Grobocopatel.
Anteayer, los camioneros, con la adhesión de los sindicatos del transporte, reclamaron frente a la Bolsa de Cereales y a la Ciara. Estos gremios, reunidos en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), se declararon en "estado de alerta y movilización" a la espera de una solución favorable a los camioneros.
Algunos de sus dirigentes dijeron a LA NACION que se plegarían a "un paro general" si las cerealeras no accedían al reclamo. Fue una demostración de Moyano, que sumó a los sindicatos "poderosos" para hacer sentir la huelga.
Por Luis Laugé
De la Redacción de LA NACION
07/09/08
LA NACIÓN
